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Estado Islámico, ¿realmente un Estado?

Fuente: Nuevo Orden Mundial

Autor: Martí Nadal, 13/04/2015.

Desde Alepo, en el norte de Siria, hasta Diyala, en el este de Irak, los gobiernos de Damasco y Bagdad se han desvanecido. Este territorio donde habitan alrededor de siete millones de personas de mayoría ampliamente sunita  se encuentra ahora bajo el mando de la organización yihadista Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS en su acrónimo en inglés, o Daesh, en árabe). La conquista de Mosul, la segunda ciudad más grande de Irak, durante el verano de 2014, hizo saltar las alarmas en Oriente Medio. La victoria militar envalentonó a Abu Bakr al-Baghdadi, líder de la organización, que proclamó la restauración del Califato Islámico establecido tras la muerte del profeta Mahoma y que no desapareció hasta la desintegración del imperio Otomano tras la Primera Guerra Mundial. En consecuencia, la organización terrorista cambió su nombre por el de Estado Islámico y exhortó a todos los musulmanes a unirse al recién fundado estado salafista pretendidamente regido por los principios fundacionales del Islam.

¿Pero es el Estado Islámico verdaderamente un país? ¿Posee las características de los estados? ¿Ejerce las obligaciones que se les suponen? ¿Reconocen sus ciudadanos a los salafistas como sus soberanos gobernantes? ¿Se comporta como un estado? ¿Lo tratan como tal otros países? ¿Es viable hacer la guerra mientras se construye una nación? Estas cuestiones no son baladí porque el Estado Islámico posee características que lo hacen diferente a cualquier otra organización yihadista del estilo de al-Qaeda. El Estado Islámico no es otro grupo terrorista que golpea y se esconde. Tiene un gobierno, tiene un territorio, tiene una población bajo su control, tiene una estructura administrativa, tiene ley, tiene sus propios ingresos y, más importante todavía, tiene la determinación de no ser mandado por nadie. Sin embargo, el Califato también posee los enemigos más poderosos de la región y del mundo. Los Estados Unidos e Irán han forjado una singular alianza para poner fin a su expansión. Pero esto no tiene porque ser un impedimento para desarrollar un proyecto de construcción estatal. De hecho, tal y como  escribió el sociólogo Charles Tilly, “la guerra hizo al estado y el estado hizo la guerra”.

El Estado: monopolio de la violencia y soberanía

¿Qué es un Estado? Max Weber concibió la definición más conocida: “Una comunidad humana que (con efectividad) reivindica el monopolio del legítimo uso de la fuerza física en un territorio determinado”. Efectivamente el Estado Islámico  aspira a ser el único grupo armado en sus territorios. En el libro ISIS: Inside the Army of Terror recientemente publicado por los analistas de Oriente Medio Hassan Hassan y Michael Weiss se destaca que “Cuando el Estado Islámico captura un territorio, establece una suerte de orden y ejerce tolerancia cero contra todo tipo de oposición o de ostentación de armas en público. Inmediatamente desarma a los grupos locales”. Esta estrategia es especialmente eficiente en las ciudades. Pero los territorios rurales están habitados por las tribus, agentes políticos y militares de vital importancia en los desiertos de Irak y Siria. Por el momento las tribus permanecen aliadas al Estado Islámico, el caballo ganador a principios de 2015, aunque no rehúsan permanecer enteramente subyugadas a él. Otro asunto que rebaja el poder coercitivo del Califato es la guerra misma. El Estado Islámico está luchando contra grupos rebeldes y kurdos en las provincias Sirias de Alepo y Hasaka, contra al-Asad en Homs y Deir ez-Zor, contra el ejército de Irak y milicias chiitas respaldadas por Irán en Anbar, Saladino y Diyala y contra los Peshmergas en Nínive y Kirkuk. Los combates terrestres combinados con el asedio aéreo de la coalición liderada por los EUA hace imposible que el Estado Islámico ejerza con plenitud el monopolio de la violencia en los territorios disputados. A pesar de estas consideraciones y como veremos más adelante, el Califato desempeña una tarea notable en este ámbito en las regiones bajo su control.

Volviendo a la definición de estado de Weber, es crucial analizar qué significa ejercer la violencia de formalegítima. Su explicación incluía tres tipos de legitimación: tradicional, los gobernantes representan la continuación de una autoridad pasada; carismática, basada en las virtudes del liderazgo; y legal, establecida por la validez dada a un conjunto de normas. El Estado Islámico reivindica ser el legítimo soberano de su territorio y de las personas que habitan en él debido a una mezcla de las tres. Tal y como se explicó previamente, los yihadistas declaran ser los verdaderos herederos del Califato que sucedió a Mahoma, y su líder, Abu Bakr al-Baghdadi, se ha coronado como el Califa de todos los musulmanes. Además, una biografía de al-Baghdadi ampliamente difundida entre círculos yihadistas asegura que es descendiente de la misma tribu que el profeta. En segundo lugar, aunque al-Baghdadi no puede aparecer a menudo en público y de este modo ejercer un liderazgo más visible por razones de seguridad, los simpatizantes 2.0 de los salafistas que tanto han sorprendido a los medios occidentales se encargan de ensalzar su figura. Entre sus logros más destacados se encuentra ser el Leo Messi de su mezquita. La legitimidad legal viene dada por una imposición severa de la Sharia, la ley islámica, fundamentada en una interpretación radical del Corán, el libro sagrado, y el Hadiz, las enseñanzas de Mahoma.

Esto, sin embargo, son sólo reivindicaciones hechas por los salafistas. ¿Sienten los sirios e iraquíes bajo su control que realmente son los legítimos portadores del poder coercitivo? Esta pregunta añade a la discusión sobre la condición de estado del Califato una característica esencial: la soberanía. Extraído del pensamiento de Isaiah Berlin, Robert H. Jackson aplicó al marco de las relaciones internacionales los conceptos de soberanía negativa y positiva. La primera es una característica establecida por el sistema de estados internacional y se basa en el principio de no intervención en los asuntos internos de otros países. En este caso el Estado Islámico no es un actor soberano porque no es reconocido por ninguna otra nación y por ente no es tratado como tal. No existe implicación legal alguna en bombardear o cruzar sus territorios sin su permiso. Cuando los EUA y la coalición de países árabes iniciaron los ataques aéreos tuvieron que lidiar con los gobiernos reconocidos internacionalmente como soberanos de Siria e Irak.  El Estado Islámico carece de soberanía negativa porque no es un estado de jure.

El profesor Raymond Hinnebusch señaló que Oriente Medio funciona mediante un modelo donde los estados se dividen entre los defensores del status quo –los que abogan por mantener el actual orden regional- y losrevisionistas –los que pretenden revertirlo-. La República Islámica de Irán, un país de mayoría chiita, es desde la revolución de 1979 el padrino de los estados revisionistas y es por eso que activamente fomenta el conflicto. Su estrategia más común es la de utilizar milicias que actúan de quinta columna en países delstatus quo para así invertir el equilibrio de poder (e.g. Hezbolá en el Líbano, Hamás en Gaza, los Hutíes en Yemen, o la mayoría chiita en Bahréin). Esta dicotomía es la causa de multitud de conflictos que sacuden actualmente Oriente Medio debido a la disputa por el liderazgo de la región entre Arabia Saudita y sus aliados del Golfo e Irán lo que ha originado una suerte de Guerra Fría. La supremacía económica de los EUA ha ayudado a mantener los países de la zona alineados con el status quo mientras que Irán se ha quedado sólo con dos aliados en la región: La Siria de Bachar al-Asad y el Irak post-Saddam dominado por su mayoría chiita.

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Además de amenazar a sus aliados, el Estado Islámico ha desarrollado un tipo de yihad que tacha a los musulmanes no sunitas de apóstatas. Esta interpretación de la yihad conocida como takfirismo ha sidoexcusa para masacrar a los chiitas. En 2013 apareció uno de los primeros videos que lamentablemente harían famoso al grupo. Tres camioneros sirios vuelven de Irak cuando se encuentran con un control de carretera de los yihadistas. Tras un breve cuestionario, suspendido, sobre los rituales de rezo sunitas para averiguar la confesión religiosa de los conductores, son tiroteados en la cuneta.

Estas prácticas fueron ampliamente desarrolladas por el padre del que ahora es el Estado Islámico, el jordano Abu Musab al-Zarqawi, que comandó la franquicia de al-Qaeda en Irak tras la invasión americana hasta su muerte en 2006. Su violencia contra otros musulmanes le valió la desaprobación de Aymán al-Zawahiri, ahora líder de al-Qaeda. Disputas por el liderazgo de la yihad en Siria y el takfirismo del ISIS fueron los motivos que llevaron a al-Zawahiri a romper relaciones con al-Baghdadi. Además, la violencia sectaria de los yihadistas no hace más que acrecentar las tensiones religiosas previamente ya existentes entre sunitas y chiitas, las dos mayores comunidades de musulmanes.

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Aunque los países del Golfo y Turquía, aliados de los EUA, ayudaron al Estado Islámico en Siria desde sus inicios, esto tenía la intención de desmantelar la influencia de Irán en el Levante e Irak y no la de engendrar una nueva entidad política en la región. El Estado Islámico nunca disfrutará de soberanía negativa porque no tiene amigos que le reconozcan públicamente como estado. Asimismo, es importante hacer notar que el Califato no funciona completamente mediante la lógica de los estados y por eso no busca alianzas que pueda mantener a largo plazo –aunque no por ello no ha dudado en hacer negocios con los enemigos que dice odiar. Parte de esta estrategia de corto alcance es culpa de un imaginario escatológico que ve en Siria el campo de batalla que enfrentará las fuerzas de los infieles contra las de los verdaderos musulmanes en un combate que traerá el apocalipsis. La misión del Califato no es la de revertir el orden regional; es la de erradicarlo.

Por otro lado, la soberanía positiva de Jackson se basa en la capacidad del gobernante de implementar y hacer cumplir sus deseos políticos. No es una característica dada por otros países, “es una cuestión de ser un estado organizado en la realidad doméstica”. La soberanía positiva está relacionada con el de factoejercicio de los deberes del estado. Muchos estados reconocidos por la comunidad internacional –y que por ello disfrutan de soberanía negativa- son en realidad naciones fallidas porque son incapaces de dominar sus territorios (e.g. Libia, Yemen o Somalia). Como veremos, el Estado Islámico tiene más soberanía positiva que muchos otros países con escaño en las Naciones Unidas.

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5 mapas que muestran la expansión internacional de Estado Islámico

Los militantes de EI han hecho avances en las últimas semanas en Libia.

Fuente: www.bbc.co.uk

“La idea del califato islámico se ha extendido a África Occidental”. Con esa contundente frase un portavoz del autodenominado Estado Islámico (EI) anunció que ese grupo militante aceptaba el ofrecimiento de lealtad de Boko Haram, otra organización del extremismo islámico.

El portavoz de EI llamó a todos los musulmanes a jurar lealtad a Abu Bakr al Bagdadi.

En un audio que se hizo público el pasado jueves y que no ha podido ser verificado independientemente, un hombre que dice hablar en nombre del líder de EI, Abu Bakr al Bagdadi, da la bienvenida a los “hermanos” nigerianos a su coalición.

El portavoz de EI llamó a todos los musulmanes a jurar lealtad a Abu Bakr al Bagdadi.

“Llamamos a los musulmanes de todo el mundo a jurar alianza al califa”, afirmó el portavoz del grupo que ha sido condenado a nivel internacional por sus tácticas brutales, como matanzas masivas y decapitaciones.

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