Geografía Política. Espacio y Poder

Recursos para comprender el mundo del presente.

Archivo para la etiqueta “Economía”

Los nuevos canales en Centroamérica: el último pulso de China.

Autor: Fernando Arancón · 4 jul, 2014.

Fuente: Nuevo Orden Mundial.

 

La inauguración del Canal de Panamá en 1914 fue todo un hito y un punto de inflexión en las dinámicas comerciales internacionales. Las rutas marítimas evitaban tener que bajar hasta la Tierra del Fuego para remontar la costa oeste sudamericana y las rutas terrestres prescindían de días de viaje por la todavía precaria infraestructura ferroviaria estadounidense de costa a costa. Cien años después, el canal panameño se está quedando pequeño para la inmensidad de los nuevos barcos mercantes que surcan los mares, por lo que se trabaja a contrarreloj para modernizar y agrandar el canal. Sin embargo, el monopolio logístico que posee Panamá podría terminar en diciembre de 2014, ya que está previsto que empiecen las obras de otro canal en Nicaragua patrocinado por China.

El modelo de cooperación chino llega a Centroamérica

En su despegue económico, el régimen de Pekín ha desarrollado una particular manera de tratar económicamente con sus futuros socios. Pragmatismo, beneficio mutuo, un modelo de cooperación win-win protagonizado por billones de dólares en inversión. A principios de siglo, en su desembarco en África, dicha forma de colaboración fue puesta a prueba: Pekín invertía ingentes cantidades de dinero en infraestructuras para el país en cuestión a cambio de concesiones en explotaciones mineras, forestales o de hidrocarburos durante décadas. Los regímenes africanos quedaban encantados al ver cómo de la noche a la mañana tenían encima de la mesa propuestas de inversión o comercio que podían ser del 20% o el 30% del valor de su PIB; simplemente tenían que “rendirse” a China.

ARTÍCULO RELACIONADO: China y África (Juan Pérez Ventura, Octubre 2012)

Daniel Ortega y Wang JingEsa particular forma de hacer negocios ha llegado ahora a Centroamérica. China ha visto la oportunidad de desembarcar en el istmo americano gracias al proyecto de construir un nuevo canal interoceánico en Nicaragua. La idea es clara: una inversión de entre 40.000 y 50.000 millones de dólares que irán a parar al susodicho canal, a dos puertos – uno en cada costa –, dos aeropuertos internacionales, un oleoducto y una red ferroviaria que complementarán al canal nicaragüense. A cambio, el gobierno de Daniel Ortega dará libertad total a los chinos para hacer y deshacer a su antojo. Las empresas chinas dedicadas a toda esta labor de construcción estarán exentas de impuestos y con la intención de “facilitar” la construcción, la legislación del país centroamericano será flexible con las necesidades del magnate chino Wang Jing, responsable de toda esta operación.

Por un lado, el gobierno nicaragüense ve la posibilidad de colocar al país en el mapa al conseguir una reivindicación histórica e incumplida por Estados Unidos, que prefirió Panamá antes que a ellos cuando hubo que construir el primer canal. En este sentido, la inversión del consorcio chino HK Nicaragua Canal Development Investment, con sede en Hong Kong, tendría un valor de un 500% del actual PIB nicaragüense, una inyección de capitales que bien gestionada podría dar carpetazo a numerosos problemas de índole social y económica que padece Nicaragua como son la desigualdad, la pobreza o la falta de infraestructuras.

Los detractores de este proyecto argumentan que Nicaragua le ha cedido el país a la empresa de Hong Kong. Las exenciones y los beneficios políticos para llevar a cabo el proyecto sólo pueden llevar a Nicaragua a una posición de subordinación respecto a la corporación y por extensión a China, y eso sin contar con el presumible daño medioambiental que se producirá en la construcción del canal y sin las dudas relativas a los efectos económicos beneficiosos que semejante proyecto tendrá en la población nicaragüense.

Canal de Nicaragua 2Leer artículo completo aquí.

Anuncios

La Unión Económica Euroasiática o la reconstrucción del espacio postsoviético.

Autor:

Fuente: elordenmundial.com, 5 abr, 2015 

El mundo de hoy camina con paso firme hacia la regionalización. La aproximación política y económica de países geográficamente cercanos en bloques es una consecuencia lógica de un panorama internacional en el que la interdependencia, la imprevisibilidad y el auge de los procesos transnacionales en detrimento de la fronterización están a la orden del día. En definitiva, la constatación de que la unión hace la fuerza. Sin embargo, ni mucho menos esta integración en bloques se realiza entre iguales. Aunque para muchos estados supone un seguro de vida por el amparo y cooperación que otros estados le brindan en determinadas materias, para otros países, especialmente aquellos con cierto potencial, la regionalización es una excusa perfecta para construir y canalizar política e institucionalmente el dominio sobre los vecinos, que geográficamente puede abarcar una región, un continente o incluso el mundo entero.

Si bien hay bloques regionales o económicos en los que el liderazgo no está tan definido, bien porque sus miembros son similares en poder o porque no hay intención en ninguno de los países de ser la referencia regional, existen varios ejemplos donde sí se puede comprobar una hegemonía clara: Alemania en la Unión Europea, Estados Unidos en la OTAN, Arabia Saudí en la OPEP o Brasil en la CELAC. Por el contrario, existen regiones del mundo donde, aun habiendo un estado de poder notablemente superior, este no lo puede canalizar de una manera adecuada ni por unos cauces institucionales al no existir estos. Se genera así una importante limitación de la proyección exterior del país y por lo general, una inestabilidad considerable en la zona. Sin embargo, y como es lógico, muchos de esos países con potencial suficiente quieren revertir la situación. Esto provoca un acercamiento por su parte hacia algunos bloques o, directamente, fomentan la creación de los mismos, invitando a formar parte a quienes consideran oportuno y factible atraer al redil de su influencia.

Dentro de esta última visión, el ejemplo más reciente que nos encontramos, y de enorme interés, es el de Rusia y su gran proyecto político-económico de la Unión Económica Euroasiática. Aunque todavía no hay demasiados países interesados en formar parte del bloque y se le suele tomar en poca consideración por el escaso peso económico que tendría, lo cierto es que subyacen llamativas cuestiones de índole geopolítica y geoeconómica que conviene analizar con mayor profundidad.

Leer artículo completo aquí.

La misma luna di Marco Savina. Revista Limes

Via Scoop.itNuevas Geografías

Viviamo tutti sotto la stessa luna, ma non per questo siamo tutti uguali. “Perché i ricchi sono così differenti da noi?” domandava Scott Fitzgerald a Ernest Hemingway.
Via temi.repubblica.it

Navegador de artículos