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Geopolítica en el Mar de China.

Fuente: elordenmundial.com

Autores: / · 15 JUL, 2013

En una región sustancialmente amplia se encuentran a día de hoy algunas de las tensiones políticas más importantes. Hablamos del Mar de China. Pero, ¿qué es el Mar de China? ¿Dónde está exactamente? ¿Qué países tienen parte – o todas – sus aguas dentro de dicho mar? ¿Por qué hay tanta tensión? A todas estas cuestiones iremos respondiendo a lo largo de este artículo.

Localización y características del Mar de China

El Mar de China es una extensión marina situada en el este y sureste asiático, con una superficie de unos 4.250.000 km2. Habitualmente se le divide en dos mares, el Mar de China Oriental y el Mar de China Meridional, siendo este último unas cuatro veces más grande que el primero.

El Mar de China Oriental abarca la costa este de China, el sur de Corea del Sur, el suroeste de Japón con las correspondientes islas Ryukyu y el norte de la isla de Formosa, actualmente conocida como Taiwán. No se debe confundir este mar con el Mar Amarillo.

El Mar de China Meridional es de una extensión considerable, que llega desde la costa sur de China hasta Singapur, abarcando las aguas de diez países: China, Taiwán, Filipinas, Vietnam, Camboya, Malasia, Brunei, Singapur, Tailandia e Indonesia. Este mar es el que presenta más problemas desde el punto de vista transnacional, mientras que su mar homónimo del norte posee unos riesgos centrados más entre estados. Así, analizaremos los problemas de cada mar por separado, aunque entendiendo que geográficamente es un mar continuado.

Las características de esta zona a destacar, y que serán sobre las que pivoten todos los problemas del lugar, son: la presencia como potencia de China, que posee costa para ambos mares y es un país bastante activo en los problemas de esta región, bien para causarlos o bien para intentar resolverlos; la existencia de Taiwan, que si bien aquí lo consideramos un estado, en realidad no lo es desde una perspectiva jurídica internacional al estar reconocido sólo por 22 países, ninguno de ellos asiático; la existencia de multitud de islotes, atolones, arrecifes y bancos de arena esparcidos por dichos mares, siendo muchos de ellos origen de conflictos al estar reclamados – ya que tienen recursos naturales en las aguas circundantes – por dos o más países; el ascenso de middle powers en la zona, es decir, potencias económicamente medias (Indonesia, Malasia, Tailandia o Vietnam); el enorme volumen comercial que recorre la zona y por último, el problema de la piratería, que aunque sea algo que mediáticamente parezca que sólo pasa en Somalia, en las aguas filipinas o indonesias es un suceso bastante habitual.

Mar de China Oriental

EASTCHINASEAEmpecemos por tanto a ver qué ocurre en el más pequeño de estos dos mares, el Mar de China Oriental. Repasemos brevemente: en las cuatro esquinas del mar, las cuatro potencias de la región Asia-Pacífico (China, Japón, Corea del Sur y Taiwan), y repartidas por ese mar, una cantidad considerable de islas de tamaño bastante reducido pero sospechosas de albergar cerca recursos naturales, en especial gas natural. A esto le añadiremos el hecho de que ni China, ni Japón, ni Corea del Sur reconocen como estado a Taiwan, por lo que para ellos es un “fantasma internacional”, lo que supone un contratiempo a la hora de estos conflictos. ¿Cómo vas a reclamarle a un país unas islas si no reconoces a ese país? Y si dejas que se las queden, reconoces implícitamente que son suyas y que ese estado es soberano al tenerlas.

Las islas Senkaku

senkakuEn primer lugar nos encontramos con el problema de las islas Senkaku, una serie de pequeñas islas administradas por Japón, pero que Taiwan reclama como suyas y China las exige a través de la reclamación de lo que es la propia Taiwan. El conflicto con estas islas viene sobre todo por la creencia de que existen depósitos de hidrocarburos en sus aguas, por lo que quien tenga la soberanía de esas islas, tendrá el derecho de explotar los recursos naturales que se encuentren en sus cercanías. Este factor, mas el componente nacionalista que sacude a los tres países litigantes, ha hecho que sobre todo desde el año 2008, las tentativas de desembarco o patrullas de fuerzas chinas o taiwanesas en aguas de esas islas, aguas japonesas, sean constantes, ante lo que el gobierno nipón siempre ha contestado enviando fuerzas navales a la zona o incluso cazabombarderos.

Aunque geográficamente no coincide con lo tratado en este artículo, un conflicto similar ocurre entre Corea del Sur y Japón por unas islas en el Mar del Japónllamadas Rocas de Liancourt. Esto pone de relieve que entre estos cuatro países los roces son continuos.

La cuestión de las dos Chinas

El otro gran punto de fricción de la región es la relación existente entre China y Taiwan. Haciendo un repaso rápido del tema, lo podemos resumir en que tras la guerra civil china (1945-1949), los chinos “nacionalistas” (bando perdedor) huyeron a la isla de Taiwan, donde formalizaron un estado con el mismo nombre, quedando así establecida en la China continental la República Popular China (lo que conocemos coloquialmente como China). China nunca reconoció como legítimo el estado de la isla de Taiwan, un territorio que reclama para la República Popular, por lo que las relaciones formales entre ambos son nulas, si bien hay ciertas relaciones tácitas e indirectas puesto que Taiwan es un sujeto que lleva ahí más de cincuenta años. También China se ha guardado de “sugerir” a otros países que no reconozcan a los taiwaneses, puesto que sólo pueden reconocer una China (o la continental o la insular), por lo que quien reconozca a los isleños corre el riesgo de que Pekín rompa relaciones con ellos. Así, y como dijimos anteriormente, sólo 22 países se han atrevido a tal cosa, la mayoría de ellos islas del Pacífico y del Caribe.

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¿Por qué China frena el comercio de ‘tierras raras’?

Autora: Eva Valera.

Fuente: www.unitedexplanations.org. 26/06/2012.

El nuevo (hasta el siguiente) conflicto que enfrenta a China con a EEUU, Europa y Japón tiene como objeto una serie de elementos químicos llamados “tierras raras” -“rare earths” en inglés-, cuya oferta internacional controla China a su antojo.

Qué son las tierras raras y por qué todos las quieren

La tabla periódica cuenta con un conjunto de 17 elementos químicos conocidos como  tierras raras. Estos componentes, sumados al molibdeno y al tungsteno, tienen unas propiedades únicas, como son el magnetismo, la resistencia térmica y la fosforescencia. La amplia gama de aplicaciones va desde imanes, cerámicas, polvos abrasivos especiales, material óptico, equipamiento médico o turbinas para energía eólica hasta bombillas más eficientes en energía, pantallas LED, lentes de cámaras y discos duros, por ejemplo. Estos sectores de producción son estratégicos para muchos países de todo el mundo que persiguen basar su economía en la producción de alto valor añadido, que son los que a su vez se pueden vender a mayor precio. Y aunque las tierras raras representan una muy pequeña fracción del producto final, son imprescindibles. Por esta razón, las industrias de estos sectores necesitan una cierta seguridad (o protección) en la oferta. Si China usa su comercio como ‘arma’, las empresas deberán operar en un entorno hostil y con más riesgo.

Por esta razón los países desarrollados, entre ellos Estados Unidos, los países fuertes de la Unión Europea (UE) y Japón, a los que últimamente se les ha sumado Canadá, se oponen a cualquier tipo de restricción a la exportación por parte de China sobre estos productos. Y es exactamente la misma razón por la que China quiere imponerlas.

La queja

El pasado 30 de enero, el Cuerpo de Resolución de Disputas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) decidió en contra de China en un caso de aranceles y cuotas a la exportación de algunos minerales industriales. China es miembro de la OMC desde septiembre de 2001. EE.UU., miembro desde 1995, había pedido la eliminación total del sistema de cuotas a la exportación y una reducción en los aranceles. Esta victoria ha dado alas a EE.UU., la UE,Japón y Canadá para, de manera separada pero coordinada, elevar una queja en relación a la restricción del comercio internacional de tierras raras, tungsteno y molibdeno.

Por su parte, China dice que estas restricciones, que se imponen en la forma de aranceles a la exportación, cuotas, licencias y requerimientos de un precio mínimo de exportación, se han “creado después de considerar la habilidad del entorno de asegurar una oferta efectiva de metales de tierras raras”, por lo que cumplen con el art. XX del GATT, según el cual se permiten medidas de restricción del comercio si su objetivo es la conservación del medio ambiente. Esta es una excepción al art. XI del GATT, que de manera general prohíbe las restricciones cuantitativas.

Lo que se debe esclarecer es si realmente la protección del medio ambiente es la principal razón por la que se imponen estas restricciones, o si es meramente una excusa. Sea como sea, China lo tiene difícil en la disputa de la OMC; si el objetivo es la conservación y protección del medio ambiente, las medidas en comercio deben ir acompañadas de medidas en materia de producción y consumo, y por ahora estas medidas todavía no se han impuesto. China se defiende diciendo que tiene planes para poder imponer estas medidas domésticas en un futuro cercano, pero que les está llevando más tiempo del previsto debido a una serie de dificultades internas. Ahora la OMC debe decidir si acepta esta explicación o no.

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Los nuevos canales en Centroamérica: el último pulso de China.

Autor: Fernando Arancón · 4 jul, 2014.

Fuente: Nuevo Orden Mundial.

 

La inauguración del Canal de Panamá en 1914 fue todo un hito y un punto de inflexión en las dinámicas comerciales internacionales. Las rutas marítimas evitaban tener que bajar hasta la Tierra del Fuego para remontar la costa oeste sudamericana y las rutas terrestres prescindían de días de viaje por la todavía precaria infraestructura ferroviaria estadounidense de costa a costa. Cien años después, el canal panameño se está quedando pequeño para la inmensidad de los nuevos barcos mercantes que surcan los mares, por lo que se trabaja a contrarreloj para modernizar y agrandar el canal. Sin embargo, el monopolio logístico que posee Panamá podría terminar en diciembre de 2014, ya que está previsto que empiecen las obras de otro canal en Nicaragua patrocinado por China.

El modelo de cooperación chino llega a Centroamérica

En su despegue económico, el régimen de Pekín ha desarrollado una particular manera de tratar económicamente con sus futuros socios. Pragmatismo, beneficio mutuo, un modelo de cooperación win-win protagonizado por billones de dólares en inversión. A principios de siglo, en su desembarco en África, dicha forma de colaboración fue puesta a prueba: Pekín invertía ingentes cantidades de dinero en infraestructuras para el país en cuestión a cambio de concesiones en explotaciones mineras, forestales o de hidrocarburos durante décadas. Los regímenes africanos quedaban encantados al ver cómo de la noche a la mañana tenían encima de la mesa propuestas de inversión o comercio que podían ser del 20% o el 30% del valor de su PIB; simplemente tenían que “rendirse” a China.

ARTÍCULO RELACIONADO: China y África (Juan Pérez Ventura, Octubre 2012)

Daniel Ortega y Wang JingEsa particular forma de hacer negocios ha llegado ahora a Centroamérica. China ha visto la oportunidad de desembarcar en el istmo americano gracias al proyecto de construir un nuevo canal interoceánico en Nicaragua. La idea es clara: una inversión de entre 40.000 y 50.000 millones de dólares que irán a parar al susodicho canal, a dos puertos – uno en cada costa –, dos aeropuertos internacionales, un oleoducto y una red ferroviaria que complementarán al canal nicaragüense. A cambio, el gobierno de Daniel Ortega dará libertad total a los chinos para hacer y deshacer a su antojo. Las empresas chinas dedicadas a toda esta labor de construcción estarán exentas de impuestos y con la intención de “facilitar” la construcción, la legislación del país centroamericano será flexible con las necesidades del magnate chino Wang Jing, responsable de toda esta operación.

Por un lado, el gobierno nicaragüense ve la posibilidad de colocar al país en el mapa al conseguir una reivindicación histórica e incumplida por Estados Unidos, que prefirió Panamá antes que a ellos cuando hubo que construir el primer canal. En este sentido, la inversión del consorcio chino HK Nicaragua Canal Development Investment, con sede en Hong Kong, tendría un valor de un 500% del actual PIB nicaragüense, una inyección de capitales que bien gestionada podría dar carpetazo a numerosos problemas de índole social y económica que padece Nicaragua como son la desigualdad, la pobreza o la falta de infraestructuras.

Los detractores de este proyecto argumentan que Nicaragua le ha cedido el país a la empresa de Hong Kong. Las exenciones y los beneficios políticos para llevar a cabo el proyecto sólo pueden llevar a Nicaragua a una posición de subordinación respecto a la corporación y por extensión a China, y eso sin contar con el presumible daño medioambiental que se producirá en la construcción del canal y sin las dudas relativas a los efectos económicos beneficiosos que semejante proyecto tendrá en la población nicaragüense.

Canal de Nicaragua 2Leer artículo completo aquí.

La deslocalización.

El modelo de configuración espacial del proceso de deslocalización planteado como ejemplo sintético para explicar la realidad encuentra sus bases en la obra ‘Geography, a global synthesis’ (Peter Hagget, edición de 2001, p.251)

Autor: El Orden Mundial en el Siglo XXI, 1/04/2013

Fuente: Juan Pérez Ventura.

En el mundo actual, en el que el proceso de globalización se ha completado casi al 100%, las grandes empresas multinacionales, que se mueven por la búsqueda del máximo beneficio, encuentran la posibilidad de hacer realidad sus sueños de manera muy sencilla. El máximo beneficio se puede lograr de dos formas: aumentando los ingresos o reduciendo los gastos. Las empresas multinacionales suelen optar por las dos opciones.

Reducir gastos es la base sobre la que se sustentan los procesos de deslocalización. Las empresas deslocalizan para gastar menos en las actividades que van a ser trasladadas de lugar. La Real Academia Española (RAE) define deslocalizar como la acción de “trasladar una producción industrial de una región a otra o de un país a otro, normalmente buscando menores costes empresariales.”

Se puede decir también que el contexto mundial “obliga” a deslocalizar a las empresas. Las empresas, para obtener más beneficios, han de aumentar los ingresos accediendo a un mayor número de mercados (transnacionalizándose) y han de reducir gastos localizándose allí donde se den las condiciones para hacerlo (deslocalizándose).

Principalmente los mejores lugares para reducir gastos son los espacios de la llamada “Periferia” mundial. La Periferia está compuesta por los países subdesarrollados, en desarrollo y emergentes. Estos últimos son los que más volumen de desocalización reciben, debido al tamaño de sus economías y a la fuerza laboral que tienen (todos ellos coinciden en ser países con una gran población).

1247404465_850215_0000000000_sumario_normalLas empresas del sector automovilístico, del sector textil o de industrias pesadas suelen ser las que más deslocalizan. En sus cadenas de producción hay tareas o funciones que requieren de menos cualificación, y se busca una mano de obra más barata. El ejemplo del automóvil es muy sencillo: mientras que el diseño del coche se realiza en la metrópolis (en una gran ciudad occidental), el proceso de producción de los distintos componentes o piezas tiene lugar en fábricas asiáticas, latinoamericanas o africanas. (fotografía derecha: Miles de coches listos para su venta en la planta de Pune, al sur de Bombay. REUTERS)

Es una cuestión de niveles o rangos. Los rangos más altos se localizan en los espacios de rango mayor, y viceversa. Esta realidad no sirve únicamente para explicar el proceso de deslocalización, sino que se aplica para comprender el mismo orden mundial económico, político y social.

NOTICIA: Airbus traslada parte de la producción a Túnez, India, China y México (elPais.com)

En la noticia anterior se dice que Airbus, el mayor fabricante aeroespacial del mundo, se instalará en China “por razones de proximidad al mercado” y en México “para aprovisionar al mercado de EEUU”. Casualmente también se dice que la multinacional pretende realizar un plan de ajuste con el que quiere ahorra 650 millones. Quizás se va a China y a México “para ahorrar 650 millones”, ¿no?

Leer artículo completo en El Orden Mundial en el siglo XXI.

China, el nuevo banquero mundial.

Autor: · 20 mar, 2015

Fuente: elordenmundial.com

ener un ejército de tres millones de personas y cuyas armas crecen en cantidad y calidad cada día debería ser suficiente para que un país se estableciera como superpotencia global.

Sin duda, el poder militar de China se hace respetar por su magnitud, pero si bien disuade a quien pudiera tratar de invadir el territorio chino, no infringe miedo alguno ante la posibilidad de ser atacado por ese vasto ejército que apenas se puede mover. Es imposible mover a tantos cientos de miles de soldados, y el desarrollo naval y aéreo de China todavía está lejos del de otras potencias militares occidentales. Así pues, China es una potencia militar que no asusta en Occidente. No es probable que China ataque nunca a Estados Unidos, a Europa o a Japón. Al menos militarmente.

El poder de las finanzas

El arma de China es otra. Junto a la creciente importancia de los ciberataques, el principal arma que utiliza el gigante asiático para torpedear a sus adversarios occidentales es la economía, y más recientemente, las finanzas.

En un mundo globalizado, liberalizado y dependiente del flujo del capital, poseer dinero y capacidad de moverlo es un factor estratégico. Las potencias se diferencian del resto de Estados precisamente en eso: tienen dinero y capacidad de moverlo. Una de las características de los actores que dominan el orden mundial es que tienen la posibilidad de prestar dinero. El Banco Mundial, el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional o la Reserva Federal de Estados Unidos son los organismos que controlan la economía global. Aun así, el país con más reservas de dólares del mundo es China.

Además, el hecho de aumentar sus reservas de oro y ser el mayor productor mundial de este preciado metal está otorgando más poder financiero a China, puesto que “quien tiene el oro pone las reglas”. El analista económico Bill Holter escribe para Global Research que cuando la bolsa china haga cotizar el oro más que las bolsas occidentales, las cajas fuertes de las economías occidentales quedarán vacías. “Seremos testigos no sólo del mayor desplazamiento de riqueza en la historia, sino también del mayor desplazamiento del poder, del poder financiero. China tomará el liderazgo y el poder, y hará difícil para cualquiera conseguir alcanzarle, posiblemente, durante varios centenares de años” añade en su análisis Holter.

Artículo completo: elordenmundial.com

La expansión del ciberespacio chino.

Interesante artículo de una de las web de referencia en Geopolítica www.esglobal.org sobre las relaciones entre China y el ciberespacio. Necesario para comprender determinados aspectos de internet.

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