Las amistades peligrosas del Cuerno de África.

El vicepresidente de Emiratos Árabes Unidos en un foro económico sobre África en Dubai. Karim Sahib/AFP/Getty Images

Autor: Victoria Silva Sánchez. 8/05/2018

Fuente: esglobal.org.

Tener una base militar está de moda. Somalia, Yibuti o Eritrea pueden dar fe de ello. A las ya tradicionales instalaciones militares francesas y estadounidenses presentes en la región desde hace décadas, se unen ahora las de países como India y China, pero también Turquía, Arabia Saudí o Emiratos Árabes Unidos (EAU), contribuyendo a la rampante militarización del continente.

Como apuntaba hace poco Roberto Mansilla en un artículo, el área del Mar Rojo está viviendo una creciente militarización que podría desembocar en un conflicto regional cuyos principales protagonistas son Egipto, Sudán, Turquía y Eritrea. Esta militarización se ha reflejado desde hace algunos años en el establecimiento de bases militares por parte de Estados hasta entonces extraños a la región como EAU o Arabia Saudí. EAU cuenta desde 2015 con una base en Assab, Eritrea, a la que está intentando sumar una nueva en Somalilandia y cuyo resultado es el incremento de las tensiones con Somalia y Etiopía.

Pero la presencia militar del Golfo en el Cuerno de África no se limita a la construcción de infraestructuras o a otorgar facilidades logísticas, sino que amenaza con trasladar las tensiones regionales de los países del Consejo de Cooperación del Golfo con Irán y, recientemente, con Qatar, uno de sus miembros, a una región ya de por sí desestabilizada y cuyas perspectivas de mejora pueden verse truncadas por las políticas exteriores faltas de miras de Arabia Saudí y EAU.

 

Cruzando el Mar Rojo

La presencia de los países del Golfo en el Cuerno de África respondía, al menos en un inicio, a consideraciones estratégicas estrechamente relacionadas con el conflicto que se libra en Yemen desde 2014. Las instalaciones militares de EAU en Eritrea han permitido al emirato llevar a cabo ataques contra los hutíes, así como hacer posible el bloqueo marítimo.

También existen consideraciones económicas. La compañía Dubai Ports World Ltd., con base en Dubai, gestionó el puerto de Yibuti, por el que transitan la mayor parte de las mercancías procedentes de Etiopía, durante 10 años. Pero una disputa entre el jefe de la Fuerza Aérea de Yibuti y diplomáticos emiratíes derivó en la ruptura de relaciones entre ambos países en 2015. En 2016, la misma compañía firmó un contrato por valor de 442 millones de dólares para operar por un periodo de 30 años el puerto de Berbería en Somalilandia, lo que ha desatado la furia del Gobierno Federal de Somalia. Para más inri, el Gobierno etíope adquirió una participación del 19% en el proyecto, dando así su apoyo tácito a Somalilandia, cuya independencia declarada en 1991 no es reconocida internacionalmente.

Pero la presencia del Golfo en el este de África no se limita a consideraciones logísticas y económicas. Arabia Saudí y EAU buscan que dichos Estados se posicionen claramente en los conflictos regionales. En 2015, todos los países de la región excepto Etiopía, se sumaron a la coalición contra los hutíes en Yemen, que lidera Arabia Saudí. Asimismo, cuando Riad rompió relaciones diplomáticas con Irán a comienzos de 2016, Sudán, Yibuti y Somalia hicieron lo propio. Este apoyo incondicional es premiado con asistencia financiera. A modo de ejemplo, el día en que Somalia cortó sus lazos diplomáticos con el país persa, recibió de Arabia Saudí 50 millones de dólares en concepto de ayuda.

 

Una estrategia peligrosa

Golfo
Un hombre pasa junto a las banderas de los países del Golfo en la cumbre de Consejo de Cooperación del Golfo en Kuwait, diciembre 2017. Giuseppe Cacade/AFP/Getty Images

Era de esperar que el reciente bloqueo a Qatar también influyera en los países del Cuerno de África. Sin embargo, posicionarse en este caso se ha mostrado mucho más difícil. Eritrea y Yibuti tomaron el lado saudí, mientras que Somalia, Etiopía y Sudán se declararon neutrales, pero ninguno se ha librado de las consecuencias de su decisión.

Desde 2010 Qatar era mediador en el conflicto por la isla de Doumeira, en el Mar Rojo, que enfrenta a Eritrea y Yibuti, pero al declararse ambos en favor del bando saudí, los observadores qataríes fueron inmediatamente retirados, contribuyendo a la reavivación del conflicto. Eritrea aprovechó la situación para ocupar de facto la isla, un paso que amenaza con desatar el conflicto armado entre Eritrea, Yibuti y Etiopía, principal aliado de este último y enemigo del primero, según advierte Rashid Abdi, analista de International Crisis Group.

En el caso de Somalia, el Gobierno Federal decidió declararse neutral pese a las presiones ejercidas especialmente por EAU. Como consecuencia, el estado de Puntland se declaró favorable a la alianza saudí, ignorando así la competencia exclusiva del gobierno de Mogadiscio en política exterior. Esta decisión es una muestra de cómo la diplomacia emiratí soslaya al Ejecutivo somalí en favor de los gobiernos estatales al negociar directamente con Puntland y Somalilandia, boicoteando el débil proceso de paz y contribuyendo al resurgimiento del conflicto.

Esta difícil relación se ha complicado aún más en las últimas semanas, tras el supuesto “robo” de 9,6 millones de dólares de un avión militar de EAU por parte de las fuerzas de seguridad de Somalia. El gobierno de Mogadiscio alegó que el dinero sin marcar fue hallado en una inspección rutinaria y se abrió una investigación para determinar si el mismo había sido introducido en el país de forma ilegal. Como consecuencia, las autoridades somalíes han puesto fin a la financiación por parte de Emiratos del Ejército de Somalia, declarando que las tropas obedecían órdenes de UAE en lugar de al Gobierno Federal.

El analista Mehari Taddele describe la política emiratí hacia el Cuerno de África como cortoplacista y fragmentada. “Emiratos Árabes Unidos no ve el Cuerno como una entidad estratégicamente integrada y elige socios al azar, siendo estos los países más pequeños y vulnerables de la región. En otras palabras, EAU ha adoptado un enfoque de alto riesgo desde el inicio”.

La política del Golfo hacia el Cuerno de África también tiene un impacto en conflictos de largo recorrido. Es el caso del conflicto entre Etiopía y Eritrea, en el que Addis Abeba considera una amenaza el establecimiento de bases militares de EAU en la vecina Eritrea y las relaciones con Arabia Saudí, que podrían contribuir a la salida del ostracismo internacional del pequeño Estado africano.

El conflicto entre Etiopía y Egipto por la construcción de la presa del Renacimiento en el Nilo también se ve afectado por las dinámicas regionales del Golfo. Mientras que tanto Egipto como Sudán son grandes aliados de Riad, en la cuestión de la presa, Sudán se alía con Etiopía, lo que complica aún más el difícil juego de alianzas en la región. Ante esta situación, Addis Abeba ha buscado fortalecer sus lazos con Doha como contrapeso al fuerte apoyo saudí a Egipto, que a su vez ha estrechado la cooperación militar con Eritrea, eterno enemigo de Etiopía. Algunas fuentes sugieren que el país de los faraones ha desplegado tropas, aunque las autoridades egipcias lo niegan.

En conclusión, el despliegue financiero y de tropas de los países del Golfo en el Cuerno de África amenaza con hacer estallar una situación de por sí volátil. La falta de miras de estos Estados en la persecución de sus intereses nacionales pone en peligro la seguridad regional, contribuyendo al resurgimiento de conflictos y al fracaso de procesos de paz y estabilización. Tanto si se posicionan en un bando como si no, los países africanos se ven arrastrados a una tensión regional en la que sus intereses a menudo no importan, pero por la que pagan un elevado precio.

Depende: migración en las fronteras europeas.

Fuente: www.esglobal.org

Autores: Gemma Pinyol-Jiménez, Ruth Ferrero Turrión18 mayo 2015 

¿Responde la nueva Agenda Europea de Migración a los retos actuales?

El pasado 13 de mayo la Comisión Europea presentó la esperada Agenda Europea sobre Migración: Gestionando mejor la migración en todos los aspectos. Esperada a la luz de las tibias respuestas dadas por los Estados miembros ante los dramáticos acontecimientos en el Mediterráneo, a las puertas de Europa. Y esperada también porque desde el inicio de su mandato, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, había señalado como prioridad la necesidad de revisar la denominada política europea de inmigración.

La nueva Agenda se divide en dos partes: la primera hace referencia a las acciones inmediatas que deben tomarse, mientras la segunda plantea la necesidad de revisar –sin grandes innovaciones–algunos de los elementos que, desde 1999, conforman las líneas de trabajo claves de la acción europea en materia de inmigración.

La primera reflexión sobre esta Agenda Europea de Migración es que, sin duda, llega tarde y mal. Tarde, porque los Estados miembros han sido incapaces, en los diferentes encuentros de alto nivel realizados en abril, de ofrecer respuestas concretas a situaciones de gravedad como las vividas en las últimas semanas en el Mediterráneo. Mal, porque a pesar de su colorida presentación, la comunicación carece de la ambición política deseada y de las propuestas específicas esperadas.

Es cierto que en la medida de sus posibilidades, la Comisión intenta con esta propuesta animar a los Estados miembros a que sean más ambiciosos a la hora de afrontar los retos de gestión que supone la movilidad internacional. Pero su margen de maniobra es limitado, pues estamos muy lejos de tener una política de inmigración común. Por el momento, existen 28 políticas, 28 sensibilidades y 28 intereses distintos en esta materia, de las que los últimos responsables son los Estados.

La nueva Agenda nace pues en un momento convulso, por lo que parece adecuado preguntarse hasta qué punto responde a los retos actuales a los que se enfrentan los países de la Unión Europea.

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Inmigración: el reto de la UE.

Inmigrantes subsaharianos llegan a las cosas de Italia (Giovanni Isolino/AFP/Getty Images)

Fuente: esglobal.org

Autor:Stefano Bertozzi / 20 abril 2015 

 

Tras la última tragedia en aguas del Mediterráneo, la Unión debe plantearse actuar y enfrentarse al reto de la inmigración, el que continúe posponiéndolo no hará que desaparezca. Se limitará a empeorarlo.

La inmigración continúa siendo una parte integral del panorama político en muchas capitales europeas, especialmente en un momento en el que se están acercando las elecciones nacionales o locales. Casi todos los Estados miembros de la Unión Europea están, de un modo u otro, bajo la presión de desafíos externos, pero algunos de ellos sufren la presión de los flujos migratorios de manera constante.

En enero y febrero de 2015, por ejemplo, el número de entradas ilegales detectado en algunos puntos fronterizos clave, incluyendo el Mediterráneo central, los Balcanes Occidentales y la frontera terrestre entre Turquía y Bulgaria, alcanzó nuevos récords. En comparación con el mismo periodo de 2014, las entradas aumentaron en más del 40% en el Mediterráneo central, en más de un 160% a través de la frontera terrestre entre Turquía y Bulgaria, y en un astronómico 990% en los Balcanes Occidentales.

Las principales razones de estas cifras son muy claras. Hay ciudadanos sirios y afganos que están viajando a través de la frontera terrestre entre Turquía y Bulgaria como resultado del deterioro de las condiciones de seguridad en Libia. Antes de que Grecia construyera un muro en 2012 solían llegar a los Balcanes Occidentales a través de este país. Ahora lo hacen a través de Bulgaria, que ha reaccionado comenzando a construir una larga valla a lo largo de su frontera con Turquía. La naturaleza porosa de las fronteras de Bulgaria fue uno de los motivos por los que otros Estados miembros de Schengen rechazaron la solicitud de Bulgaria para adherirse al acuerdo, como hicieron también con Rumanía. Los ciudadanos kosovares también intentan encontrar una vía de escape y buscan asilo o protección subsidiaria en los países de la UE.

 

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El control de las aguas en el lago Malawi.

Autor: 

Fuente: elordenmundial.com, 15/04/2015.

El lago Malawi, también conocido como Nyasa, es el último de los lagos que forman parte de la falla del Rift; tiene una longitud aproximada de 560 km y una anchura que alcanza los 75 km, abarcando una superficie total de 29.600 Km⊃2;. Sus aguas se encuentran rodeadas por tres países con intereses muy diversos: Tanzania, Malawi y Mozambique, que incluso han llegado a enfrentarse en el pasado por cuestiones fronterizas.

Desde hace décadas el control de sus aguas y la delimitación de las fronteras han convertido al lago en una zona caliente. Mientras que Tanzania y Malawi reconocen las fronteras de Mozambique, estos dos países llevan enzarzados en una disputa desde la época de las independencias. Malawi considera que todo el lago le pertenece, incluidas las aguas de la costa de Tanzania. Por otro lado, el país tanzano ha declarado la necesidad de reconsiderar las fronteras y mover la línea divisoria de ambos países al centro del lago con el objetivo de hacer una división equitativa del lago y el uso de sus aguas.

Este conflicto, que lleva activo varias décadas, afecta a más de dos millones de personas que dependen directamente del tercer lago más grande de África tanto para el transporte y la alimentación como para otras necesidades básicas. Estas comunidades que viven en torno al lago y que dependen del mismo llevan décadas esperando una solución al conflicto. Esta disputa se encuadra en los crecientes litigios en torno al agua que están aumentando en todo el mundo y sobre todo en el continente africano. Boutros Boutros Ghali, ex secretario general de la ONU, ya avisó del creciente peligro de estas guerras por el agua, llegando a declarar que “la próxima guerra en la región será a propósito de las aguas del Nilo y no por una cuestión política”. Sin embargo, la creencia fundada del gobierno de Malawi de que bajo el lago existen depósitos de petróleo ha hecho saltar las alarmas del gobierno de Tanzania. Parece que esta disputa no es sólo un nuevo modelo de conflicto por el agua, sino un conflicto tradicional más por el control del petróleo.

Descubrimiento y colonización del lago Malawi

El choque en el lago Malawi es producto directo de las fronteras que los europeos dejaron en el continente africano tras la invasión, partición y colonización de África. Por ello, en esta región vamos a encontrarnos con una triple frontera. Sin embargo, antes de la ocupación de facto de los territorios circundantes al lago hubo un periodo de exploración y “descubrimientos”. Tenemos que pensar que aún en el siglo XIX África era el gran desconocido de Europa: a pesar de que llevaban varios siglos en contacto directo a través del Sáhara o de los océanos, los europeos nunca habían tratado de penetrar hacia el interior, estableciéndose siempre en regiones costeras o en las islas próximas a la costa.

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Los 10 países que concentran la pobreza extrema en el mundo (Infografía).

Fuente: www.unitedexplanations.org. 30/03/2015.

Autor: Borja Asensio

“Mientras que uno de cada cinco habitantes de nuestro planeta viva en la pobreza absoluta, no puede haber estabilidad verdadera en el mundo.”

Está frase pronunciada por el ex secretario general de Naciones Unidas y Premio Nobel de la Paz, Kofi Annan, supone el argumento germinal del desequilibrio que sufre el planeta en la actualidad y uno de los aspectos esenciales en los que debe centrarse la comunidad internacional.

La pobreza extrema es el nivel más grave de carencia, en el cual no se pueden cubrir alguna o todas las necesidades básicas de los seres humanos. El Banco Mundial traza el umbral económico en 1,25 dólares diarios. No obstante, un gran número de países tienen instituciones que establecen sus propios baremos para determinar los niveles de pobreza extrema dentro de sus fronteras.

En la actualidad, tal y como muestra la infografía, India, China y Bangladesh concentran alrededor de 450 millones de ciudadanos en situación de extrema pobreza en el mundo, lo cual supone un 55% del total. Otro aspecto relevante es la situación interna de países como Malawi, Rwanda y Nigeria donde las tasas de personas en situación de extrema pobreza son las más elevadas del mundo.

Leer artículo completo en: www.unitedexplanations.org