El siglo chino está en marcha.

Fuente: The Economist, 27/10/2018

Original en inglés. Traducción directa de Google.

de las relaciones internacionales predicen que el 2000 será un “siglo de China”, que no están siendo prematura. Aunque Estados Unidos sigue siendo la única superpotencia, China ya la ha reemplazado como el motor del cambio global.

Hay una métrica económica en la que China ya ocupa el primer lugar. Medido a los tipos de cambio del mercado, el pib de China sigue siendo un 40% más pequeño que el de Estados Unidos. Sin embargo, en una base de paridad de poder adquisitivo (ppa) , que ajusta las monedas para que una canasta de bienes y servicios valga la misma cantidad en diferentes países, la economía china se convirtió en la más grande del mundo en 2013. Aunque China a menudo se agrupa con otros “mercados emergentes”, su desempeño es único: su pib por persona en ppp se ha multiplicado por diez desde 1990. En general, las economías más pobres crecen más rápido que las ricas, porque es más fácil “ponerse al día” al comenzar desde una base baja. Sin embargo, en otros países que eran tan pobres como China en 1990, el poder de compra simplemente se ha duplicado.

El récord de China ha ejercido una “atracción gravitatoria” en la producción económica mundial. The Economist ha calculado un centro geográfico de la economía global tomando un promedio de la latitud y longitud de cada país, ponderado por su pib . En el apogeo de la dominación de Estados Unidos, este punto se encontraba en el Atlántico norte. Pero China lo ha tirado tan al este que el centro global de gravedad económica se encuentra ahora en Siberia.

Debido a que China es tan populosa y se está desarrollando tan rápidamente, es responsable de una parte notable del cambio global. Desde el inicio de la crisis financiera en 2008, por ejemplo, China ha representado el 45% de la ganancia en el pib mundial .En 1990, unos 750 millones de chinos vivían en extrema pobreza; Hoy menos de 10m lo hacen. Eso representa dos tercios de la disminución de la pobreza en el mundo durante ese tiempo. China también es responsable de la mitad del aumento total de solicitudes de patentes durante el mismo período.


*2011 purchasing-power parity

A pesar de todo lo que se dice de un “ascenso pacífico”, China ha reforzado constantemente su inversión militar, incluso cuando el resto del mundo se redujo después del final de la guerra fría. Como resultado, el Ejército de Liberación Popular representa más del 60% del aumento total en el gasto de defensa global desde 1990. Y todo este crecimiento ha tenido un costo considerable para el medio ambiente: China también es la fuente del 55% del aumento. En las emisiones de carbono del mundo desde 1990.

Fuentes: Economist Intelligence Unit; Proyecto Global de Carbono; Base de datos del proyecto Maddison; SIPRI; Banco Mundial; Organización Mundial de la Propiedad Intelectual; El economista 
consigue los datos

Las Guerras de 2019.

Rebeldes del SPLM-IO, grupo antigubernamental, reciben entrenamiento militar en Panyume, Sudán del Sur. (SUMY SADURNI/AFP/Getty Images)

Fuente: esglobal.org. 8/01/2019

A medida que Estados Unidos deja de liderar el orden internacional, cada vez más países tratan de reforzar su influencia mediante la intromisión en conflictos de otros Estados. En esta nueva era de puesta a prueba de los límites, el presidente de International Crisis Group, Robert Malley, enumera las 10 guerras de las que hay que estar pendientes en 2019.

En un mundo con menos reglas, la única verdadera es saber cuánto es posible hacer sin pagar un precio por ello. Y la respuesta en el mundo de hoy es: mucho.

A medida que se desvanece la hegemonía indiscutible de Estados Unidos, el orden internacional sufre convulsión tras convulsión. Cada vez hay más dirigentes que sienten la tentación de poner a prueba los límites, se disputan el poder y tratan de reforzar su influencia —o disminuir la de sus rivales— entrometiéndose en conflictos de otros Estados. El multilateralismo y sus mecanismos de contención sufren el acoso y el cuestionamiento que representa una política más transaccional y de suma cero. Los instrumentos de acción colectiva, como el Consejo de Seguridad de la ONU, están paralizados; los de responsabilidad colectiva, como la Corte Penal Internacional, son ignorados y despreciados.

La nostalgia puede ser ilusoria. Pintar un retrato demasiado favorable de la era de la hegemonía occidental sería engañoso. El uso de armas químicas por parte de Irak contra Irán en los años 80; las matanzas de los 90 en Bosnia, Ruanda y Somalia; las guerras de Afganistán e Irak tras el 11-S; la brutal campaña de Sri Lanka contra los tamiles en 2009 y la caída de Libia y Sudán del Sur ocurrieron en una época —y a veces debido a— de dominio estadounidense y un Occidente razonablemente coherente. Un orden liberal y teóricamente basado en ciertas reglas no impidió que los que habían establecido esas normas se las saltaran cuando les parecía. En otras palabras, la erosión de la influencia occidental se ve distinta desde Moscú, Pekín y el sur del planeta que desde Bruselas, Londres y Washington.

Aun así, para bien o para mal, durante años, el poder de Estados Unidos y sus alianzas fueron determinantes en los asuntos internacionales, fijaron los límites y estructuraron los órdenes regionales. Ahora, con el declive de la influencia de Occidente, acelerado por el desprecio del presidente Donald Trump hacia sus aliados tradicionales y los problemas de Europa con el Brexit y los nacionalismos, los líderes de todo el mundo están empezando a probar y tantear hasta dónde pueden salirse con la suya.

Muchos de esos líderes, en la política interior de sus respectivos países, adoptan una mezcla nefasta de nacionalismo y autoritarismo. La mezcla varía según los lugares, pero suele incluir el rechazo a las instituciones y las normas internacionales. La crítica de un orden mundial injusto no tiene nada de nuevo. Ahora bien, si antes esa crítica solía tener su origen en la solidaridad internacional, hoy procede sobre todo de un populismo egocéntrico que ensalza la identidad social y política en sentido estricto, denigra a las minorías y los inmigrantes, ataca el Estado de derecho y la independencia de la prensa y eleva la soberanía nacional por encima de todo lo demás.

Trump es quizá el ejemplo más visible, pero no el más extremo, ni mucho menos. El viento sopla en todo el mundo a favor de los gobernantes autoritarios. Están dándose cuenta, a veces para su asombro, de que los mecanismos de contención están derrumbándose, y su forma de comportarse como consecuencia de ello alimenta a menudo los actos de violencia y las crisis. La expulsión en masa de 700.000 rohingyas en Myanmar, la brutal represión de una revuelta popular por parte del régimen sirio, la obvia determinación del Gobierno de Camerún de aplastar una rebelión anglófona en lugar de abordar los motivos de queja que la provocaron, la guerra económica del Gobierno venezolano contra su propio pueblo y el silenciamiento de la disidencia en Turquía, Egipto y otros países, no son más que unos cuantos ejemplos. Todos ellos motivados, en parte, por lo que los gobernantes consideran una luz naranja donde antes había una luz inequívocamente roja.

Estos líderes también ponen a prueba las normas más allá de sus fronteras. Después de anexionarse partes de Georgia y Crimea y fomentar la violencia separatista en la región del Donbas en Ucrania, ahora Rusia está haciéndose notar en el Mar de Azov, envenenando a disidentes en Reino Unido y socavando las democracias occidentales mediante la guerra cibernética. China impide la libertad de navegación en el Mar del Sur de China y detiene de forma arbitraria a ciudadanos canadienses, incluido Michael Kovrig, de International Crisis Group. Arabia Saudí ha traspasado los límites con la guerra en Yemen, el secuestro de un primer ministro libanés y el repugnante asesinato del periodista disidente Jamal Khashoggi en su consulado en Estambul. Irán planea atentados contra disidentes en territorio europeo. Israel se atreve a sabotear de forma cada vez más sistemática las bases para una posible solución de dos Estados.

Estas acciones no son nuevas ni tienen la misma dimensión. Pero sí son más audaces y descaradas. Y todas tienen una cosa en común: parten del supuesto de que infringir las normas internacionales tiene pocas consecuencias.

El Gobierno estadounidense no ha sido un espectador inocente. El desprecio de Trump hacia los derechos humanos y su afición a la diplomacia transaccional han marcado un tono asombrosamente negativo, igual que su incumplimiento de los compromisos internacionales de Estados Unidos: rompe el acuerdo nuclear con Irán y, peor aún, amenaza con imponer sanciones económicas a los que decidan respetarlo; da a entender que abandonará el Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio si no se cumplen las demandas de Estados Unidos, en vez de trabajar desde dentro para obligar a Rusia a cumplir sus obligaciones; y señala, con sus críticas a la Corte Penal Internacional y sus discursos arrogantes sobre la soberanía, que ni Estados Unidos ni sus amigos tienen por qué rendir cuentas de sus actos.

El peligro de la batalla campal actual no se limita a la violencia que ya ha generado. El mayor peligro es el de cometer errores de cálculo. Si un líder convencido de que es impune se extralimita, puede provocar una reacción inesperada de otro y un sucesivo toma y daca que muy bien puede escalar si no existe una tercera potencia creíble y dispuesta a desempeñar el papel de árbitro.

Por supuesto, no todo el mundo se sale siempre con la suya. Parecía que Bangladesh iba a devolver por la fuerza a algunos refugiados rohingyas a Myanmar pero se detuvo, seguramente debido a las presiones internacionales. La temida reconquista de Idlib, el último bastión rebelde en Siria, bajo los auspicios de Rusia, se ha evitado por ahora, en gran parte gracias a las objeciones turcas, europeas y norteamericanas. Lo mismo ocurre (también por ahora) con una posible ofensiva encabezada por los saudíes contra el puerto yemení de Hodeida: a Riad y Abu Dabi les han impedido actuar en gran parte las advertencias sobre las repercusiones humanitarias y el deterioro de su prestigio internacional.

En otros países, dirigentes que preveían poder actuar con impunidad se han sorprendido al ver la gravedad de las reacciones: por ejemplo, el presidente ruso Vladimir Putin ante las duras sanciones y la muestra de unidad y determinación de las potencias occidentales después de la anexión de Crimea y el asesinato de un antiguo agente en suelo británico, o el príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman ante la indignación desatada por el asesinato de Khashoggi.

Sin embargo, en general, es difícil no tener la sensación de que estas son las excepciones que prueban la ausencia de reglas. El orden internacional que conocemos está descomponiéndose, y no está nada claro qué vendrá a sustituirlo. Es muy posible que el riesgo resida, más que en el destino final, en el proceso hasta llegar allí. Tal y como ilustra con creces la lista de 10 guerras de las que conviene estar pendientes en 2019, va a ser un camino accidentado y peligroso.

El verdadero taller de Papá Noel: la ciudad china que produce las decoraciones navideñas del mundo.


Wei usa 10 máscaras al día para protegerse del polvo que utiliza para pintar las decoraciones navideñas. Foto: Imaginechina/Rex

Autor: Lluis Torrent

Fuente: United Explanations. 24/12/2018.

Existe una “ciudad de la Navidad” en la que su gente en lugar de recibir regalos durante la tan esperada festividad se dedica a producir las decoraciones que acabarán vistiendo los hogares y tiendas de medio mundo. Se trata de la ciudad china de Yiwu,dónde no hay nieve, no hay elfos, ni tampoco Papás Noel, pero en ella se encuentran 600 fábricas (en 2001 eran solo 10) que producen el 60% de todas las decoraciones navideñas del mundo.

Yiwu es una localidad conocida en China por acoger el  mercado mayorista más grande del país, lo que lo convierte en toda regla como el mercado más grande del mundo.  De hecho en el año 2005 la “Ciudad de los bienes básicos” fue galardonada por la ONU, el Banco Mundial y la entidad financiera Morgan Stanley como el “mayor mercado mayorista de pequeña producción mercantil en el mundo”. La ciudad cuenta con tres clústers, el International Trade Mart, el Huangyuan Market y el Binwang Market. En el mercado se comercian más de 40.000 tipologías de productos a precios económicos, incluyendo casi todas las variedades de artesanías, prendas de vestir, artículos de ferretería, productos básicos de uso diario, electrónica, juguetes, cosméticos, deportes, calcetines, comida, relojes, cables, algodón para tejer, productos textiles, lazos, ropa, y también, productos decorativos de Navidad.

La ciudad de Yiwu, con poco más de 1,2 millones de habitantes y a unos 100 km de la ciudad de Hangzhou y a unos 300 km de la ciudad de Shanghai, está situada en el corazón de la provincia de Zhejiang, la provincia más rica de China. Localizada en una región montañosa habitada originalmente por agricultores, ya en el siglo XVI vio en el comercio la única vía para dejar atrás una agricultura ranqueteante y tierras asoladas por la pobreza. Así es cómo cinco siglos atrás el comercio floreció en Yiwu. En esa época los campesinos de Yiwu iniciaron el comercio de plumas de pollo, que se utilizaban como fertilizante natural de cultivos. El uso de estas plumas, permitió la producción de otros artículos de uso doméstico que eran atractivos para el mercado e incluso favorecieron el comienzo de la exportación: durante los períodos en los que la agricultura no requería un trabajo sustancial, sus habitantes viajaban a otras aldeas para vender agujas de coser, hilos, trozos de azúcar y otros artículos de pequeño tamaño. Estos hombres también fueron denominados como “los que cargaban azúcar en sus hombros” en algunas zonas rurales. Pronto, crecieron en número y empezaron a visitar muchos mercados mayoristas de la zona. Así fue hasta que en el año 1949, con la entrada del Partido Comunista en el poder, se proclamó la nueva República Popular, iniciando el período de economía planificada.

Mercado de Yiwu. Fuente: Wikipedia
Mercado de Yiwu. Fuente: Wikipedia

Con la entrada del comunismo en China el sistema de comercio se consideró como una actividad capitalista por parte el gobierno de la República Popular de China y, por tanto, fue suprimida oficialmente. Sin embargo, en la práctica no hubo mucho cambio en la localidad de Yiwu. La gente no tenía más remedio que depender de su negocio para sobrevivir y el comercio se llevó en secreto. Si un comerciante era capturado, sus pertenencias eran confiscadas por las autoridades. Cuando Xie Gaohua, ex alcalde de Yiwu, llevó a cabo una investigación en la ciudad, se encontró con que los mayoristas secretos tenían mejores condiciones de vida que los campesinos. Por consiguiente decidió promover la legalización del pequeño comercio en Yiwu, en favor de mejores niveles de vida de sus habitantes. Con el tiempo, y con la llegada de la reforma económica en China, bajo la mano de Deng Xiaoping en el año 1978, se inició la apertura oficial de los tres mercados que existen hoy día.

En 1982, el gobierno local asfaltó una zanja apestosa cerca de la calle Huqingmen y creó alrededor de 700 puestos de venta. Fue a partir de ese primer complejo temprano que nació el mercado de Yiwu. En el transcurso del tiempo, Yiwu sufrió varios cambios. Ahora el Yiwu International Trade Center tiene una superficie de 4 millones de m2 y una capacidad de más de 70.000 puestos de venta, generando operaciones comerciales por valor de 4 mil millones de dólares.

El auténtico taller de Papá Noel está en China

Wei usa 10 máscaras al día para protegerse del polvo que utiliza para pintar las decoraciones navideñas. Foto: Imaginechina/Rex
Wei usa 10 máscaras al día para protegerse del polvo que utiliza para pintar las decoraciones navideñas.
Foto: Imaginechina/Rex

A miles de kilómetros del Círculo Polar Ártico (en Finlandia), donde Papá Noel tiene su residencia permanente oficial, se encuentra el taller en el que en realidad se fabrican todas las decoraciones navideñas que inundarán tiendas y hogares de medio mundo. El color rojo tiñe tanto el techo como el suelo, incluyendo los marcos de las ventanas y parte de las paredes. Es la curiosa imagen de un país que no celebra oficialmente la Navidad (aunque la tradición comienza a ganar terreno en China sobre todo por la presión de los comercios) pero que fabrica casi todo lo que está relacionado con ella.

Cuando veas tus decoraciones, adornos, y lucecitas navideñas envueltas con risueños motivos de paisajes nevados piensa que en la ciudad de Yiwu, nunca cae un solo copo de nieve. Aun así existe un lugar en la ciudad bautizado como la “ciudad de la Navidad de China”, y es hogar de 600 fábricas que colectivamente producen más del 60% de toda la decoración y accesorios de Navidad del mundo, desde brillantes árboles de lucecitas a los sombreros de Papá Noel. Los “duendes” de estas fábricas son mayormente trabajadores migrantes, que habitualmente trabajan 12 horas al día durante por unos 250 a 385 euros al mes y, con toda probabilidad, no tienen la más mínima idea acerca de lo que es la Navidad.

Una parte de los trabajadores se dedican a pintar los accesorios del tradicional color rojo usando sprays y terminando espolvoreados de pies a cabeza con polvo fino de color carmesí. Un trabajador adulto lleva un sombrero de Papá Noel, no por el espíritu festivo, pero para evitar manchar su pelo de pintura. Todos los trabajadores usan al menos 10 mascarillas al día, para tratar no respirar el polvo. Es un trabajo agotador y es probable que no lo repitan al año siguiente. Se trata de un trabajo cuyo fin es ganar el suficiente dinero como para casarse y volver a su hogar, a miles de kilómetros.

Dos hombre producen cerca de 5.000 gorros de Papá Noel cada día por unos 385 euros al mes. Foto: China Daily/Reuters
Dos hombre producen cerca de 5.000 gorros de Papá Noel cada día por unos 385 euros al mes.
Foto: China Daily/Reuters

La ciudad de la Navidad de China, incrustada en el “mayor mercado mayorista de pequeña producción mercantil del mundo”, requiere incluso de un plan urbanístico para organizar su entramado de fábricas. De hecho es en el Distrito número dos donde se puede encontrar la ciudad de la Navidad. En ella se encuentran pasillos forrados solo con oropel, otras palpitan en competencia ofreciendo espectáculos de luces LED, otras solo con árboles de plástico Navidad en azul y amarillo y rosa fluorescente, etc. Algunos incluso parecen un poco Lost in translation: hay ovejas en los sombreros de Papá Noel y en ocasiones muñecos de Papá Noel tocando el saxofón. En realidad es la consecuencia del auge que tiene la celebración de la Navidad en China. Ahora muchos de los productos producidos en Yiwu se quedan en China y, por tanto, se producen siguiendo la “Navidad con características chinas”.

La ciudad de la Navidad es tan grande que cuando varios estudiantes de diseño y arquitectura ingleses visitaron una de sus áreas, en agosto, para ver cómo fabricaban los productos que se venderían en las tiendas en diciembre, se pasaron un día entero caminando. El segundo día decidieron abandonar el recorrido. “Es simplemente demasiado grande”, informaron a la BBC.

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Parecería que el mercado está en su máximo apogeo pero sus días de gloria parecen haber pasado: ahora está perdiendo terreno frente a los gigantes de internet como Taobao y Tmall, de la empresa Alibaba. Solo en Alibaba, se pueden solicitar 1,4 millones de diferentes adornos y decoraciones navideñas para ser entregados a la puerta del hogar con tan solo apretar un botón. El mercado de Yiwu, en comparación, se muestra modesto, con existencias de apenas 400.000 productos.

Gemma Lord, fue una de esas estudiantes que visitó la ciudad de la Navidad en China. “Lo que yo destaco de mi viaje es el darme cuenta como todas esas personas están gastando toda su vida haciendo cosas que no tienen ninguna relevancia para ellos en un idioma que no entienden”. “Y después de su envío al otro lado del mundo, las serán usadas durante una semana y luego probablemente serán tiradas a la basura.”

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En el templo de la ciudad de Yiwu, una planta de Navidad, junto con el motor y máquinas de corte, clics, unos trozos de espuma de la caída de nieve en el suelo en el grueso polvo rojo. Antiguo Wei y su hijo de 19 años de edad para quitar el polvo de la nieve del taller. Originalmente, Antiguo Wei Xiong Wuxiang Guizhou Xingyi Ciudad fábrica de arena a casa, esta es la primera vez que su familia de su casa para el trabajo de campo. Fuente: Ronghui Snap Snap Sina

¿Es ético comprar en Amazon?


El centro logístico de la empresa en San Fernando de Henares (Madrid). GERARD JULIEN / AFP / GETTY IMAGES

Autora: GEMMA GADON CLAVELL

Fuente: El País, 23/12/2018

Hace tiempo que el consumo ético es una forma de incidir sobre lo que compramos y, por tanto, sobre lo que se ofrece. Nos permite, además, influir sobre los procesos de fabricación y transporte de aquello que consumimos. Conocer con detalle las implicaciones de todo lo que adquirimos nos abre por tanto la posibilidad de votar con el monedero. Pero mientras muchas personas han incorporado, probablemente, la preferencia por tejidos no animales, productos fabricados localmente o alimentos ecológicos, el debate sobre el consumo de lo que nos proponen algunas de las nuevas empresas nacidas al albor de Internet está menos desarrollado.

Y, sin embargo, estas nuevas compañías son cada vez más omnipresentes. Las cajas con el logotipo de la sonrisa de Amazon, por ejemplo, son cada día más ubicuas. La empresa que Jeff Bezos creó en 1995 como una librería en línea, y que dos años más tarde ya salía a Bolsa, es hoy la marca de venta al por menor más valiosa del mundo. Permite adquirir y recibir a domicilio desde gomas del pelo a piezas de un coche.

Nos encontramos ante un claro ejemplo de cómo las posibilidades tecnológicas están cambiando nuestra cotidianidad. Amazon refleja las dinámicas que caracterizan este largo entrar en el siglo XXI: la emergencia de grandes complejos empresariales de base tecnológica (los famosos ­GAFA, acrónimo de Google, Apple, Facebook y Amazon), la crisis del comercio minorista local, la robotización del trabajo y el auge del ocio en casa.

Desde que llegó a España en 2011, el crecimiento de Amazon es constante, pero sus servicios están aún lejos de lo que experimentan los consumidores estadounidenses. En España, la empresa dispone de 10 almacenes y garantiza la entrega en el día en tan solo unos pocos códigos postales. En EE UU, Amazon dispone de 17 centros de distribución solo en el Estado de California, en ciertas zonas garantiza la entrega en menos de una hora, acepta pedidos directamente desde asistentes virtuales domésticos tipo Alexa o Echo, cuenta con tiendas físicas donde los libros no tienen precio y supermercados sin personal humano, y es ya el segundo empleador del país, superado solo por la cadena Walmart.

CLAVES

613.300 personas trabajan a tiempo completo o parcial para Amazon en todo el mundo.

208.800 millones de dólares: sus ingresos en los últimos cuatro meses contables. Ocupa el puesto 16º de las empresas cotizadas en el mundo.

4.241 millones de euros: lo que facturó la compañía en España en 2017, según The eShow Magazine y Netquest. Lideró el ranking nacional de ventas online.

10 centros y estaciones logísticas de Amazon en España.

19.300 euros, el salario mínimo anual de los empleados de Amazon en Madrid y Barcelona, según la empresa.

Amazon pasó de vender libros a vender de todo, y se ha ido convirtiendo en un negocio global y multiservicio. En España hay en realidad cuatro “Amazons”: Amazon Spain Fulfillment (logística), Amazon Spain Services (servicios), Amazon Web Services (cloud) y Amazon Online Spain (publicidad). Cuatro empresas que se estima que facturan 4.200 millones de euros, de los que solo declararon al fisco español 289 en 2017 y por los que pagaron 4 millones en impuesto de sociedades (un diminuto 1,4%), según la estimación publicada en abril por el periódico Expansión.

Uno de los grandes debates que ha generado el espectacular crecimiento de Amazon es el de su impacto en el sector minorista. Después de años de teorizar sobre la desaparición del pequeño comercio como consecuencia de la emergencia de las grandes superficies, al final parece que las plataformas online, con Amazon a la cabeza, pueden acabar dándole el golpe de gracia tanto a tiendas de barrio como a grandes superficies. El comercio tradicional, grande y pequeño, tiene dificultades para competir con una multinacional que puede movilizar en muy poco tiempo cadenas logísticas globales a precios muy bajos. Amazon es sobre todo una tienda de tiendas, y así distribuye gastos y riesgos.

Bezos identificó una oportunidad de mercado que parecía marginal, la distribución global de libros con plazos y precios asequibles, y esa ha sido la base de su supermercado del mundo y de un entramado societario que vende desde servicios de Internet hasta mano de obra con la herramienta Amazon MTurk.

A partir de la web librería, desarrolló acuerdos con terceros vendedores para que todos utilizaran la plataforma, incorporando así un perfil tanto del vendedor como del revendedor, algo que permitió a Amazon conseguir los ingresos y los datos necesarios para iniciar el salto a otros sectores, servicios y productos. La empresa ha rentabilizado su posición dominante sin piedad, poniendo en situaciones muy difíciles no solo al sector minorista local, sino a grandes cadenas.

Y parece que la ambición no cesa. Bezos ha construido todo un imperio. No solo encontró un filón en la prestación de servicios informáticos de almacenamiento y gestión a clientes como la NASA, sino que es el propietario de The Washington Post.

El comercio tradicional, grande y pequeño, tiene dificultades para competir con un gigante global

Algunos expertos se refieren a los cambios introducidos por empresas como Amazon en las dinámicas laborales utilizando el término de taylorismo digital. A principios del siglo XX se expandieron las teorías de Charles Taylor y su método de organización industrial para racionalizar y mecanizar el trabajo, dividiendo las tareas de forma sistemática con el fin de aumentar la eficiencia y productividad. Bajo ese modelo, el trabajo de cada obrero era cronometrado en un sistema de producción en cadena que restaba valor a la mano de obra cualificada y bajaba los salarios. De un modo parecido, la cadena logística de Amazon maximiza las tecnologías digitales y la posibilidad de monitorizar al trabajador y el producto al minuto tanto dentro como fuera de sus instalaciones. Hay empleados que han relatado jornadas extenuantes, controles constantes y objetivos de productividad imposibles, a los que hay que sumar una alta temporalidad y salarios bajos que ya han motivado cuatro huelgas en el almacén más antiguo de la empresa en España, en San Fernando de Henares (Madrid). Incluso 400 miembros de la plantilla de The Washington Post mandaron una carta abierta a Bezos este año en la que a la luz de los brillantes resultados logrados por la cabecera (se duplicó el número de suscripciones digitales en 2017, aumentó más de la mitad el tráfico en su web y rebasó las previsiones de ingresos publicitarios) pedían un “trato justo” a cada uno de los trabajadores que contribuyen al éxito. “El Post no es un negocio cualquiera. Pero incluso si lo fuera, esta no sería la forma de demostrar que valora a sus empleados. Por favor, muestre al mundo que no solo puede abrir el camino para ganar dinero, sino que también sabe cómo compartirlo con la gente que le ayudó a lograrlo”, concluía la carta.

Bezos siempre ha colocado al cliente como su mayor prioridad, y en el caso de Amazon su éxito apunta a un profundo cambio en los hábitos de una clientela cada vez más hogareña. La disponibilidad del ocio en casa, con servicios de envío de comida, libros, ropa o cualquier otro producto va en aumento. Amazon no deja escapar ninguna oportunidad, y amplía servicios en todos los frentes, ofreciendo incluso televisión a la carta con Amazon Prime Video.

En contra de lo que cabría esperar, el gran éxito del gigante del comercio electrónico son las ciudades y no las zonas rurales. La combinación de precio asequible, comodidad y pereza ha seducido precisamente a aquellos urbanitas que menos necesitan la entrega personalizada al tener comercios, supermercados y cines cerca.

Pero el ocio abandona las calles para hacerse doméstico, en un cambio que muchos atribuyen no tanto a la voluntad de los consumidores como a la combinación de largas jornadas laborales, al coste de la vida en relación con los salarios y a una progresiva individualización de la sociedad. Aunque no está claro si Amazon es causa o consecuencia, es innegable que los nuevos modelos de ocio de los que se lucra tienen impactos psicosociales importantes.

Con Amazon el consumidor paga y además su rastro de datos es revendido

Una de las grandes polémicas que envuelve a los gigantescos ­GAFA tiene que ver con su ingeniería fiscal y la búsqueda de fórmulas legales para rebajar sus obligaciones fiscales. Cuando arrancó Amazon, Bezos contempló radicar su empresa en una reserva india, precisamente para evitar las cargas fiscales, y eligió finalmente Seattle por sus condiciones impositivas. En su primera incursión europea, escogió (¡sorpresa!) Luxemburgo. Y el anuncio en noviembre de la apertura de dos nuevos cuarteles generales en Nueva York y Washington también estuvo precedido de una competición a la baja en cargas fiscales entre una veintena de ciudades.

En España, Amazon opera con una compleja estructura societaria que hace imposible saber cuánto ingresa por sus ventas. No obstante, los cuatro millones de euros en impuesto de sociedades abonados en 2017, mencionados previamente, parecen una cantidad menor. El desembolso de los consumidores españoles en Amazon puede beneficiar su bolsillo, pero no revierte ni en trabajos de calidad, ni en impuestos que puedan financiar servicios públicos que, por ejemplo, ayuden a esos empleados precarios a llegar al trabajo o a cobrar alguna prestación cuando venza el contrato temporal. La Comisión Europea alertó el año pasado de que algunas grandes tecnológicas pagan menos de la mitad de impuestos que compañías tradicionales.

El tema del uso y abuso de los datos merece un punto y aparte. Amazon no solo utiliza datos personales para controlar férreamente a su plantilla, también, como muchas otras empresas online, recoge información sobre todas las interacciones de los clientes con su plataforma (y con Internet en general a través de las cookies). Su omnipresencia hace que sea un actor excepcionalmente destacado en el mercado de datos. La información que obtiene le permite deducir gustos y necesidades, capacidad adquisitiva, residencia y datos bancarios, que luego cruza con otras bases de datos para vender ese perfil lo más caro posible a los anunciantes. Como Facebook o Google, Amazon es una agencia de publicidad. La tercera mayor del mundo, y probablemente la más diversificada, puesto que, aparte de negocios online, es propietaria de empresas de hardware, portales de ocio y supermercados que permiten ofrecer perfiles más completos y, por lo tanto, lucrativos. Se dice que cuando algo es gratis, el producto somos nosotros. Con Amazon, el consumidor paga y además su rastro de datos es revendido como producto.

¿Es pues ético comprar en Amazon? Es posible que haya muchas empresas con condiciones laborales peores, pero difícilmente tendrán las ventajas fiscales de las que disfruta Amazon. También es posible que el ocio en casa sea cómodo, pero no está claro que sea deseable una sociedad de cubículos de uso individual.

En el pasado, el taylorismo rebajó salarios y degradó las condiciones laborales, pero también impulsó el sindicalismo moderno. De la misma forma, la lucha contra la concentración empresarial y los monopolios de finales del XIX llevó al desarrollo de legislación de protección de la competencia y de los consumidores. Quizás lo más problemático del momento actual no es el tamaño y poder que acumulan los GAFA, sino la desorientación sobre cómo abordar la agenda social, laboral y tecnológica que requieren estos actores omnipresentes.

Habrá que pensar antes de dar de nuevo a ese clic.

Gemma Galdon Clavell es doctora en Políticas de Seguridad y Tecnología y directora de Eticas Consulting.



Burkina Faso, la pobreza de un país africano.

AutorEdmundo Fayanas Escuer

Fuente: Nueva Tribuna, 4/12/2018

Limita con seis países, al norte y al oeste, con Malí, al este, con Níger, al sur con Ghana, al sureste con Togo y Benin y al suroeste con Costa de Marfíl.

El país se encuentra en el interior del Sahel, entre el Golfo de Guinea y el desierto del Sahara, al sur del gran arco del río Níger. El centro del país, en otro tiempo el Alto Volta, se caracteriza por sus grandes extensiones de sabana, que se hallan a una altitud de entre 200 y 300 m. Al sur, la tierra es verde, con bosques y árboles frutales, y el norte, sobre todo al nordeste, se convierte en un desierto.

Es un país muy llano. La diferencia entre la altitud máxima y mínima es inferior a 600 m. La altitud media del país es de menos de 400 m y la mayor parte se encuentra entre 250 y 300 m. El país posee dos regiones:

1º La mayor parte está cubierta por un espacio suavemente ondulado en el que aparecen una pequeñas colinas aisladas. Es monótona y está formada por ondulaciones herbáceas y amplios valles poco importantes. Las partes más bajas están compuestas de granitos o gneis de zócalo.

2º El suroeste del país forma un macizo de arenisca, en él encontramos el monte Ténakourou con 749 metros, que es el monte más alto del país junto a la frontera de Mali.

La penillanura, integrada en el seno del macizo precámbrico, ocupa las tres cuartas partes del país. Es monótona, formada por ondulaciones herbáceas y amplios valles, con la única visión de tanto en tanto de un grupo aislado de colinas alineadas.

Burkina Faso tiene un potente sistema hídrico, teniendo en cuenta la escasez de precipitaciones. Los ríos se dividen en tres cuencas:

La cuenca del río Volta es la más importante. Ocupa el centro y el oeste del país y tiene una extensión de 120.000 km2. Está formada por las cuencas de cuatro ríos, que cambian de nombre cuando atraviesan la frontera.

El río Mouhoun o Volta Negro atraviesa el oeste de Burkina Faso, desde Mali hasta Ghana. Nace en la vertiente norte de la región de las Cascadas, donde las precipitaciones superan los 1.000 mm, y se dirige hacia el nordeste, pero cuando está cerca de la frontera de Malí, se encuentra con el río Sourou y gira bruscamente al sur. Posteriormente, se dirige a Ghana. Una vez en Ghana recibe como afluentes al Nakambé y al Pendjari y se convierte en el río Volta.

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El río Nazinon o Volta Rojo nace cerca de Ouagadougou y recorre 320 km hasta desembocar en el Volta Blanco.

El río Nakambé o Volta Blanco nace en la frontera de Malí í, al norte del país, pasa al este de Uagadugú recibe las agua de varios lagos, como el Bam y el Dem, y sigue hacia el sur para entrar en Ghana, donde recibe al Nazinon y desemboca en el Maouhoun.

El río Pendjari, conocido como Oti cuando pasa por Togo y Ghana, nace en las montañas de Atakora, en Benin. Durante un tramo sirve de frontera entre Benin y el sudeste de Burkina Faso, donde sirve de límite a los Parques Nacionales de Arli y de Pendjari. Desemboca por la izquierda en el gran lago Volta.

La cuenca del río Comoé tiene una extensión de 18.000 km2. Esta situada al sudoeste del país. Se origina en la vertiente sur de la región de las Cascadas, en los acantilados de Banfora, donde forma las cascadas de Karfiguéla. La primera parte de su recorrido hacia el sur está llena de rápidos y zonas pantanosas a los pies de los acantilados de Banfora. Forma frontera con Burkina Faso. Sigue formando frontera un centenar de kilómetros y se adentra en Costa de Marfil por el Parque nacional del Comoé.

La cuenca del río Níger tiene una extensión de 72.000 km2. Los ríos que nacen al norte y el este de Burkina van a desembocar en el río Níger. Destacan el Sirba al este y el Béli al norte.

Además de estas cuencas, existen un gran número de zonas endorreicas en las que se forman pantanos, permanentes o temporales, de gran importancia para el pastoreo, sobre todo al norte del país, más seco. Destacan los humedales de Soum, Oursi y Darkoy, en el extremo norte.

Debido a la irregularidad de las precipitaciones, se han construido numerosos pantanos, entre los que destacan Bagré, Sourou, Kompienga y Ziga. Este último, situado al este de la capital le abastece de agua potable.

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Está determinado por la latitud norte cercana al Ecuador y la continentalidad, factores que convierten a Burkina Faso en un país tropical con climas, que oscilan entre el sudanés, al sur del país, y el sahariano, al norte.

Las estaciones están condicionadas por el desplazamiento de la zona de convergencia intertropical, que se desplaza hacia el norte en verano y determina la estación de las lluvias, que dura unos cuatro meses al norte del país, de junio a septiembre y unos seis meses al sur, de abril a octubre. Durante la estación seca, predomina el viento harmatán procedente del Sahara, que seca la tierra.

Las regiones climáticas de Burkina Faso se diferencian de manera progresiva de sur a norte, volviéndose más secas a medida que se alejan del Golfo de Guinea.

  • El sur pertenece al clima de tipo sudanés, con lluvias que oscilan entre los 900 y los 1.300 mm y precipitaciones durante seis meses.
  • La zona sudanesa-saheliana tiene unas precipitaciones entre los 900 y 600 mm, es la más extensa y ocupa todo el centro del país, con lluvias entre mayo y septiembre.
  • La zona saheliana ocupa la cuarta parte de Burkina, al norte del país, tiene precipitaciones entre los 600 y los 300 mm anuales. Las lluvias pueden ser intensas, acompañadas de fuertes vientos.

Las temperaturas medias a lo largo del año se desvían poco de los 25 °C de media, con un máximo en marzo. Las mínimas oscilan entre los 10 y los 20 °C y las máximas entre los 35 y los 40 °C, con un aumento de la oscilación diurna en la zona saheliana.

Durante los últimos años, el cambio climático y la desaparición de la vegetación por medios humanos están provocando una disminución de las precipitaciones en todo el país, con una distribución más irregular que anteriormente. Las temperaturas tienden a ser más extremas en sus máximas y mínimas.

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Burkina Faso sufre un proceso de desertificación, causado por las fuertes sequías y el uso de técnicas de explotación agrícolas no adecuadas para el cultivo del mijo, mani y algodón con destino a la exportación.

Una de las consecuencias más lesivas para la población que entraña este proceso es la escasez de leña. En las principales ciudades, la contaminación atmosférica constituye el mayor problema ambiental.

Burkina Faso cuenta con una población de unos 19.200.000 millones de habitantes. La esperanza de vida es de 49 años, siendo la edad promedio de su población de menos de 17 años. La población se encuentra concentrada en las zonas sur y centro del país, en algunos casos, la densidad es superior a 48 habitantes por kilómetro cuadrado.

El promedio de hijos por mujer es de 6,41, una de las tasas más altas del mundo, lo cual está provocando un aumento poblacional nunca visto en la historia de este pobre país, con consecuencias tanto económicas como ambientales. El 56% de la población del país es menor de 18 años.

Es relevante el impacto que produce el sida en cuanto a la amortiguación de la tasa de crecimiento de la población, tanto por fallecimientos directos, como por el aumento de la tasa de mortalidad infantil y otros problemas sociales asociados al mismo.

Las estimaciones del año 2000 es que hay unas 200.000 mujeres de entre quince y cuarenta y nueve años que son portadoras del SIDA. Desde el año 1996 se ha prohibido la mutilación genital femenina. Burkina Faso ha sido uno de los tres países que han llevado a personas a juicio por este delito, pero la práctica es aún muy extendida. Se calculaba que en el año 2003, había unos 270.000 huérfanos menores de 17 años como consecuencia del SIDA.

Sólo el 8% de las mujeres mayores estaban alfabetizadas mientras que en el hombre era el 19%.

Su población presenta la siguiente composición étnica: los mossi constituyen más de la mitad de la población y los pastores puhis y los clanes tamejask, con sus vasallos, los bellah, representan el 20%. Campesinos y comerciantes djula constituyen minorías en la población autóctona. La lengua de estos tres pueblos sirve de vínculo a las distintas regiones del país.

La cultura senufo y bobo-fing se extienden por las llanuras del oeste, donde la sabana se pierde en la selva. Las culturas de los lobis, de los bobo-ulé, de los gurunsi y de los bissa dominan los territorios del sur. La civilización de los gurmantehé se desarrolla en sabanas del este. Las culturas samp, rurumba y marko bordean las regiones desérticas del norte y noreste.

Se profesan las siguientes religiones: musulmanes representan el 50 % de la población; las religiones africanas tradicionales, típicamente diversas formas de animismo representan el 30 % y los católicos el 20 %. Muchos cristianos incorporan elementos de animismo en sus prácticas religiosas.

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El idioma oficial es el francés, aunque sólo una pequeña parte de la población lo habla, y su uso únicamente es habitual en su capital Uagadugú. El idioma hausa es hablado por una parte de la población musulmana. Sólo el 26,6 % de la población está alfabetizada.

Las cuatro ciudades más pobladas del país son: Uagadugú, la capital y ciudad más importante con 1.700. 000 habitantes, Bobo-Dioulasso con 570.000, Banfora con 100.000 y Koudougou con 95.000.

LA ECONOMÍA​

Burkina Faso es uno de los países más pobres del mundo, con un ingreso bruto per cápita de 1.200 dólares anuales. Se sitúa en la vigésimo séptima nación más pobre del mundo, junto con otras naciones como la República del Congo y Tayikistán. Su alto índice de crecimiento poblacional junto con la aridez de su suelo son factores que influyen en forma relevante en su índice de pobreza.

El desarrollo económico de Burkina Faso se ha visto impedido por varios factores, entre los cuales se encuentra el ineficiente desarrollo de la minería, las modalidades climáticas que afectan periódicamente sus cosechas, la débil demanda de sus principales productos de exportación y la caída de los precios internacionales.

La agricultura representa el 32% de su producto bruto interno y da trabajo al 92 % de su población trabajadora. Se destaca el cuidado del ganado, y especialmente en el sur y el sudoeste el cultivo de sorgo, mijo, maíz, maní, arroz y algodón.

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La industria está poco desarrollada. El país no posee fuentes de energía, ni reservas de agua, ni minerales explotables, por lo que Burkina Faso posee una economía dependiente del exterior. Importa bienes de equipo y materias primas industriales, productos petroleros, bienes de consumo y productos alimenticios, en tanto que exporta productos agrícolas y ganaderos.

La falta de trabajo causa una muy alta tasa de emigración, por ello hay tres millones de personas nativas de Burkina Faso que viven en Costa de Marfil. Estos emigrantes envían por año varias decenas de miles de millones de francos CFA a Burkina Faso.

Desde que se produjo una expulsión de inmigrantes de Ghana, en el año 1967, esta situación ha provocado tensiones en los países receptores de inmigrantes. La crisis más reciente ocurrió en el año 2003, en Costa de Marfil, y dio lugar al regreso de 300.000 emigrantes.

Una gran proporción de la actividad económica del país está financiada por ayuda internacional. La Unión Europea es el principal socio comercial de Burkina Faso. Sus principales recursos son:

  • Recursos naturales: Manganeso, piedra caliza, mármol, oro, antimonio, cobre, níquel, bauxita, plomo, fosfato, plata, zinc y pescado.
  • Productos agropecuarios: Mijo, sorgo, caña de azúcar, maíz, algodón, cacahuetes, patata, sésamo, nueces, ganado vacuno, lanar y aves de corral.
  • Principales industrias: Alimentos, cerveza, industria ligera, harinas, jabones, algodón, llantas, motocicletas, bebidas suaves y calzado.
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HISTORIA

En el siglo XI se establecieron en la región occidental del río Mouhoun poblaciones indígenas, antepasados de los pueblos Lobi y Bobo. Estos pueblos desarrollaron un sistema político centralizado, las poblaciones que emigraron desde la región de Dagomba (Ghana) fundaron en el norte la dinastía Mossi. Estos impusieron su aristocracia guerrera a los demás pueblos de la región.

En los dos siglos siguientes crearon varios reinos con una excelente organización. Los principales fueron los de Yatenga y Uagadugú. Los monarcas de este último eran elegidos entre los miembros de la familia real, por cuatro funcionarios, que debían buscar un equilibrio entre la aristocracia mossi y el pueblo mande. Este sistema de elección se mantuvo hasta el siglo XX.

Mossis y mandes resistieron tentativas de absorción de los imperios de Malí y Songhai y las invasiones fulanis en los siglos XVIII y XIX.

Entre los años 1895 y 1904, en sucesivas incursiones militares, los franceses devastaron las llanuras centrales, incendiaron casas, mataron hombres, animales y establecieron el terror por ahí por donde pasaban. Lo que está en el origen de la gran sublevación del año 1916. La represión siguiente obligó a miles de burkineses a emigrar principalmente a Ghana.

Llamada Alto Volta por los franceses, la actual Burkina Faso se administró como parte de la colonia Alto Senegal-Níger hasta el año 1919, cuando se convirtió en colonia independiente en el año 1947. Finalmente, se declaró la independencia en el año 1960 en el marco de la estrategia neocolonial.

Las primeras elecciones de la nación independiente en el año 1960, dieron como ganador a la Unión Democrática Voltense que era un partido financiado por comerciantes y propietarios de tierras que llevó a Maurice Yaméogo a la presidencia. Los candidatos de este partido fueron reelegíos en el año 1965, en medio de una gran conflictividad sindical contra la corrupción y las medidas de austeridad. Un año más tarde, el jefe del ejército, el general Sangoulé Lamizana, tomó el poder mediante un golpe de Estado.

La década de 1970 está llena de pronunciamientos militares o de elecciones fraudulentas, mientras la población se moría de hambre, las reservas de ganado eran diezmadas y se producía una gran emigración que representó el 25% del total del país.

El coronel Sage Zerbo, en el año 1980 lideró un nuevo golpe de Estado pero nuevamente en el año 1982 fue destituido. Hay un nuevo golpe de Estado dirigido por un joven oficial Thomas Sankara que era muy popular entre los soldados y campesinos por su lucha contra la corrupción y su experiencia en la organización militar para que asistieran a los afectados por las sequías reiteradas y por su política de reforestación.

A partir del gobierno de Sankara, el país pasó a llamarse Burkina Faso que significa “tierra de hombres digno”; el himno nacional se canta en la lengua africana y se impulsó la Reforma agraria. Se crearon tribunales populares de justicia e instituciones políticas democráticas.

Sankara de un Consejo Nacional Revolucionario se había propuesto conseguir que cada habitante tuviera dos comidas y diez litros de agua por día. Esto representaba un gran desafío en un país donde la pobreza era endémica y el 82% eran analfabetas. Sankara se veía a sí mismo como un revolucionario.

Definió su ideología como anti imperialista en su discurso de octubre de 1983, y dijo que sus planes se orientaban hacia la lucha contra la corrupción, la promoción de la reforestación y la lucha contra el hambre. La educación y la salud fueron las prioridades de su gobierno.

El 15 de octubre de 1987, Sankara fue derrocado, juzgado y ejecutado, junto a doce de sus colaboradores en un golpe de Estado llevado a cabo por el segundo hombre del gobierno, Blaise Camppaoré, quien declaró que seguiría en el Frente Popular realizando una rectificación dentro del régimen, cuya cúpula integraba con Sankara, Jean Baptiste Boukari Lingani y Henri Zongo.

A pesar de las tensiones iniciales entre Estados Unidos y Burkina Faso por el estrecho vínculo de Sankara y Gadaffi de Libia. Estados Unidos había reemplazado a Francia como el principal donante de ayuda.

Campoaré mandó construir un palacio de gobierno y a adquirir un avión presidencial y anunció una estrategia económica abierta a la iniciativa privada y a los capitales extranjeros, privatizadora y proclive a actuar en acuerdo con los organismos financieros internacionales.

Desde noviembre del año 1987, la oposición política al proceso de rectificación política se organizó en grupos como la Unión Democrática y Popular, y exigía libertad sindical, amnistía para los presos políticos y elecciones libres. El Partido Revolucionario de los Trabajadores de Burkina denuncia como causa del derrocamiento de Sankara su lucha contra la corrupción.

En diciembre del año 1992 y marzo de 1993, se realizaron paros generales contra la aplicación de los programas de ajuste económico impuestos por el Fondo Monetario Internacional. La devaluación del franco CFA, en enero de 1994, llevó a la renuncia del primer ministro Youssouf Ouedraogo. En julio, pese a las protestas de la oposición, el Parlamento votó una ley autorizando al gobierno a privatizar diecinueve empresas públicas.

El gobierno prosiguió su política de liberalización económica e hizo ingresar oficialmente a Burkina Faso en la Organización Mundial del Comercio en junio del año 1995.

En junio del año 1996. El Fondo Monetario Internacional aprobó un nuevo préstamo de 57 millones de dólares para apoyar la implantación del programa de ajuste estructural para los tres años siguientes. En el año siguiente hubo una sequía que diezmo la producción alimentaria y dejó al país en situación crítica. El gobierno se vio en la necesidad de solicitar a la comunidad unas 67.000 tm. de grano para poder subsistir.

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La caída del precio de las materias primas precipitó, al igual que en varios países de la región, el crecimiento de las plantaciones de marihuana. La devaluación del franco CFA provocó una reducción de la importación de medicamentos, lo que comprometió la lucha contra las dos grandes plagas que afectan a la población: el paludismo y el SIDA. Solamente había un médico cada 25.000 habitantes a finales de 1998.

Las elecciones de 1998, boicoteadas por la oposición, dieron el triunfo al presidente candidato. Una serie de protestas llevó a la renuncia del gobierno de Ouedraogo, pero el presidente confirmó en enero de 1999 a la mayoría de los ministros.

El asesinato del periodista Norbert Zongo, en diciembre de 1998, cuestiono al gobierno. Zongo había denunciado las presuntas responsabilidades de Francois Compoaré, hermano del presidente en el asesinato de su chofer por torturas por su guardia personal. A pesar de los intentos de Compoaré para acallar las protestas, se manifestaron más de treinta mil personas en la capital, reclamando justicia.

Un informe de la ONU afirmó en el año 2000, que Compoaré actuó de intermediario en la venta de armas del bloque soviético a grupos rebeldes como UNITA en Angola y RUF en Sierra Leona, violando el embargo internacional al tráfico de armas. Sus servicios eran pagados con diamantes, cuyo tráfico también estaba prohibido. En septiembre, el gobierno aceptó la presencia de un cuerpo de supervisión de Naciones Unidas para controlar la importación de armas.

La historia de Burkina Faso ya en el siglo XXI es bien conocida. Todavía continúa con una situación económica y social desastrosa, uniéndose cada vez el agua como problema de subsistencia de la población.

El cambio climático hará de Burkina Faso un país donde la vida será muy difícil. Esperemos que con una buena ayuda internacional y con gobiernos que luchen por el bien común este país pueda tener un buen futuro.

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Extracción del oro

Cómo llegó Eslovenia a la independencia y por qué contó con el apoyo de sus enemigos a diferencia del procés catalán.

Rendición de tropas del Ejército yugoslavo durante la guerra de Eslovenia. ARCHIVOS MILITARES DE ESLOVENIA

Autor: Ínigo Sáenz de Ugarte.

Fuente: eldiario.es. 10/12/2018

La invocación de la llamada vía eslovena para alcanzar la independencia realizada por el presidente de la Generalitat, Quim Torra,  ha sido criticada por relacionar el procés independentista con la primera de las guerras de los Balcanes de los años 90 después de varios años en que los dirigentes nacionalistas han insistido en que su reivindicación sería siempre pacífica.

Esa es la razón por la que el presidente del Parlament e incluso dirigentes de JxC han marcado distancias con las palabras de Torra y los acontecimientos que condujeron a la independencia de Eslovenia. Lo que no han dicho es que los eslovenos consiguieron su objetivo con gran facilidad gracias a la complicidad en los momentos decisivos del entonces presidente de Serbia, Slobodan Milosevic, que no tuvo inconveniente en permitir la independencia de Eslovenia. Su prioridad era utilizar el Ejército yugoslavo en Croacia, que también se había declarado independiente. Cuando llegó el apoyo europeo a Eslovenia, los eslovenos ya habían conseguido su propósito.

La Generalitat no ha tenido ninguna complicidad de peso fuera de Catalunya en su empeño de formar un Estado propio. Además, el Estado español no está en una situación de completa descomposición de sus instituciones, como le ocurría a Yugoslavia en un proceso que se había iniciado a finales de los años 80.

Eslovenia celebró un referéndum de autodeterminación en diciembre de 1990 con un resultado abrumador. La participación fue del 90%. A la pregunta planteada –”¿Debería la República de Eslovenia convertirse en un Estado independiente y soberano?”–, un 95% votó a favor. Los resultados dejaban claro la excepción eslovena dentro de la República yugoslava: no contaba con una minoría serbia que pudiera oponerse a la independencia ni que pudiera ser utilizada por Milosevic para sus planes.

Los eslovenos no declararon de forma inmediata su independencia. No porque pensaran que era factible una negociación con los serbios, sino porque pensaban que tendrían más posibilidades de éxito si hacían causa común con los croatas, que tardaron varios meses más en celebrar su referéndum.

La destrucción de Yugoslavia

El proceso de fragmentación de Yugoslavia había empezado antes. En junio de 1989 Milosevic reunió a un millón de serbios en Kosovo en una concentración que simbolizó su conversión en el gran líder nacionalista de los serbios con un discurso exclusivista que daba pocas esperanzas a las demás repúblicas.

Los eslovenos quisieron reformar su Constitución en septiembre de 1989 con la intención de reforzar su autogobierno y contener el poder creciente que estaba asumiendo la República Serbia. Se quejaban de que eran el 8% de la población total, mientras que generaban una tercera parte de las divisas obtenidas por las exportaciones. Eso ocultaba que tenían acceso a la mano de obra y materias primas que procedían de las otras repúblicas a precios artificialmente bajos.

La clave de esas enmiendas era reservar para el Gobierno esloveno el derecho de autorizar la entrada de tropas del Ejército en la República. Los serbios se oponían y afirmaron que no tolerarían “una República asimétrica”, es decir, una que no pudiera ser controlada desde Belgrado.

La complicada estructura del poder yugoslavo –a lo que hay que sumar en esos años la escasa influencia del Gobierno Federal– hizo que sólo el Ejército pudiera interponerse por la fuerza en el camino de las aspiraciones eslovenas. El ministro de Defensa Kadijevic lo descartó en ese momento por no estar seguro de que fuera constitucional.

Un último recurso –una reunión de la dirección del partido comunista– sólo sirvió para que los croatas apoyaran a los eslovenos. Los dirigentes eslovenos fueron derrotados en las votaciones, pero volvieron a casa como héroes.

Soldados eslovenos observan a tropas yugoslavas que se preparan para su salida tras la guerra.
Soldados eslovenos observan a tropas yugoslavas que se preparan para su salida tras la guerra. ARHIV VOJAŠKEGA CC

En octubre de 1989, la tensión aumentó cuando el Gobierno esloveno prohibió una manifestación de nacionalistas serbios en Liubliana por considerarla una provocación. “Decimos claramente que ningún ciudadano de Serbia rogará a Eslovenia que permanezca en Yugoslavia o se rebajará a ofrecer pan y sal (un gesto de hospitalidad) a aquellos que están preparados para dispararles”, anunció el Gobierno serbio el 1 de diciembre.

El congreso anual del partido comunista fue la última batalla política en enero de 1990. Las sesiones retransmitidas en directo por televisión dejaron claro que ya no había un solo partido ni un solo país. Eslovenos y croatas abandonaron el congreso que no llegó a reanudarse sin ellos. El partido que gobernaba sobre todos los pueblos de Yugoslavia ya era historia.

Marzo de 1991 fue el momento decisivo. Después del éxito del referéndum esloveno, Serbia había intentado que la Presidencia Federal frenara a croatas y eslovenos. Al no conseguirlo, decidió dinamitarla desde dentro al abandonar el único organismo con poder político real que hablaba por toda Yugoslavia.

“Yugoslavia está acabada”, dijo Milosevic. Anunció que Serbia no respetaría las decisiones que tomara en adelante la Presidencia Federal. Como si Serbia se hubiera separado de Yugoslavia. Pero al mismo tiempo dijo que confiaba en que el Ejército yugoslavo defendiera la Constitución.

Tras el referéndum, Liubliana se dedicó durante seis meses a preparar la legislación de un nuevo Estado. Los croatas –que ya habían tenido su propio referéndum, pero en el que se habían abstenido de forma masiva los serbios de la provincia de Krajina– les pidieron cautela y más tiempo, porque ellos no estaban tan preparados. Los croatas sabían que Belgrado no podría al final inconvenientes a la independencia eslovena si era irreversible, pero no tendría la misma opinión sobre Croacia a causa de la presencia de la minoría serbia en su territorio.

Slobodan Milosevic y Bill Clinton en la residencia del embajador de EEUU en París en 1995.
Slobodan Milosevic y Bill Clinton en la residencia del embajador de EEUU en París en 1995. BIBLIOTECA PRESIDENCIAL WILLIAM CLINTON

En una visita a Belgrado y Liubliana en junio, el secretario de Estado norteamericano, James Baker, dio a entender que su país no apoyaba a nadie al mantener la confianza en una poco probable ruptura pacífica. EEUU no reconocería declaraciones unilaterales de independencia, pero tampoco el uso de la fuerza militar para impedirlas.

El Gobierno esloveno declaró la independencia el 25 de junio de 1991. En pocas horas se hizo con el control de las fronteras. Comenzó una guerra de escasa duración –diez días– y con algunos rasgos singulares.

El ministro yugoslavo de Defensa pretendía llevar a cabo una intervención militar limitada que se mantuviera dentro de los cauces de la Constitución, que ya era prácticamente una ficción. Las tropas debían escoltar a fuerzas policiales que recuperarían el control de 35 puestos fronterizos, el aeropuerto de Liubliana y un puerto. Eran sólo 2.000 soldados, junto a 400 policías y 280 agentes de aduanas, sin el armamento necesario para convertirse en fuerza invasora.

El Ejército pensaba que sería una misión que quedaría resuelta en horas. Un episodio más de la permanente escalada de la tensión. Para el Gobierno esloveno, era una declaración de guerra.

Los cuarteles militares fueron rodeados por las fuerzas de Liubliana, que cortaron el suministro de luz y agua. Se advirtió a los militares de que no intentaran aprovisionarlos desde el aire. El 27 de junio, los eslovenos derribaron un helicóptero militar que volaba sobre el centro de la capital, un hecho que demostró a los eslovenos que la guerra, aunque no les había afectado hasta ese momento, iba en serio.

El coronel Aksentijevic, que estaba en uno de esos cuarteles sitiados, admitió después su perplejidad: “Me di cuenta de que no era una revuelta o una manifestación política. Era una guerra. Fui consciente de que querían matarnos, dispararnos, y que ya no había Yugoslavia ni nada que nos uniera”. Se había iniciado un camino sin retorno.

Serbia ordena parar

El Ejército era ya consciente de que tenía que aplicar otra estrategia para ejecutar una operación a gran escala. Fue en ese momento cuando Serbia ordenó parar. En el tercer día de guerra, el 30 de junio, Borislav Jovic, en nombre de Milosevic, vetó los nuevos planes militares.

“Recuerdo muy bien ese día”, dijo Jovic tiempo después, “porque fue en el que anuncié nuestra nueva política. Estaba muy claro para mí que Eslovenia se había separado y que era inútil hacer la guerra allí. Lo único en que pensaba era en lo que teníamos que hacer para defender los territorios habitados por serbios en Croacia, porque ellos querían quedarse en Yugoslavia”.

Para controlar al Ejército e imponer su retirada, Milosevic debía resucitar a la principal institución civil, la Presidencia Federal. Lo hizo permitiendo la presidencia rotatoria del croata Stipe Mesic, vetada hasta entonces, y engañando a la troika de la UE –tres ministros europeos de Exteriores– para que pareciera una concesión.

Sin embargo, aún se produjeron más hostilidades, pero las fuerzas eslovenas frenaron con facilidad las nuevas incursiones del Ejército. Una columna de 180 tanques y otros blindados partió desde Belgrado con destino al norte. Nunca llegó a Eslovenia porque no era su destino. Se quedó cerca de la frontera serbia con Croacia preparada para la guerra que de verdad interesaba a Milosevic.

Las últimas tropas del Ejército yugoslavo abandonan Eslovenia por el puerto de Koper el 25 de octubre de 1991.
Las últimas tropas del Ejército yugoslavo abandonan Eslovenia por el puerto de Koper el 25 de octubre de 1991. ARCHIVOS MILITARES DE ESLOVENIA

En ese momento, los gobiernos europeos querían que la intervención militar acabara cuanto antes. El ministro alemán de Exteriores, Hans Dietrich Genscher, viajó en tren hasta Liubliana desde Austria y denunció la intención del Ejército yugoslavo de continuar los combates. Lo mismo hizo el ministro británico de Exteriores, Douglas Hurd. Cuando llegó el apoyo europeo, la suerte estaba echada y los eslovenos contaban con todas las cartas en su favor.

El 4 de julio, se inició un alto el fuego. Los acuerdos de la isla de Brioni pusieron fin al conflicto el día 7. La escasa duración de la guerra hizo que el número de bajas fuera reducido. Según el Gobierno de Liubliana, murieron 44 soldados del Ejército yugoslavo en los combates y 146 resultaron heridos. Los eslovenos sufrieron 19 muertos y 182 heridos. Hubo además 12 extranjeros muertos, la mayoría camioneros búlgaros que habían entrado en el país.

“Eslovenia había apostado por el uso de la fuerza y había conseguido un gran premio”, escribieron los periodistas Laura Silber y Allan Little en el libro ‘The Death of Yugoslavia’. “Había enseñado a Europa una lección que los mediadores nunca entendieron bien. Que la guerra a veces no sólo es un camino racional, especialmente cuando sabes que puedes ganar, sino que es también a veces la única forma de conseguir lo que quieres”.

La vía eslovena era una apuesta final por una violencia ejercida en condiciones favorables al no ser la situación de esa República una prioridad para el gran arquitecto de la confrontación, Slobodan Milosevic. El presidente de Serbia sabía muy bien quiénes eran sus mayores enemigos, como demostró después en las guerras de Croacia y Bosnia.